En casa de Alfonso está viendo fotos de Gabriela, aquella donde ambos fueron amigos primero y después novios hasta casarse, ahora duerme Aurora en su cuna.
Gabriel está pintando en un cuadro, mientras su madre está preparando que llevar para Alemania además ya cumplieron sus cosas pendientes como registrar a Aurora.
Alfonso a ver aquellas fotos de su amada esposa, en el fondo no quieres irse, pero aquí va a morir de tristeza, y está foto es de aquellos tiempos como si fuera ahora mismo recuerda sus momentos con Gabriela.
Coloca la foto en su pecho y al cerrar los ojos escucha aquel día que su padre dijo, entonces lo hizo.
Pasado.
Hoy decidió hacer esto aunque su padre le dijo que se arriesgue, está cita lo hará, primero iré hablar con su madre de Gabriela.
En la casa de Gabriela, al tocar la puerta es atendido por la madre de ella, Celeste Lazos a ese momento la señora lo mira.
Alfonso, —Buenas tardes señora Celeste—
Celeste, —Si buenas tardes, estás buscando a Maria—
María, —Mamá, ¿Quién me busca?—
Alfonso, —Disculpan María, señora busco a Gabriela—
María, —¿A mi hermana?—
Alfonso, —Si, a ella, por favor señora quiero pedirle permiso para tener una relación sentimental con su hija Gabriela—
—Además sé que ahora está estudiando enfermería, y no está, solo quiero estar con ella—
Celeste, —Joven, no discuto lo que me dice, pero está seguro—
Alfonso, —Si señora y delante de su hermana mayor, la quiero a Gabriela y siempre estaré con ella, me dan su bendición—
Celeste, —(está alegre) Mi hija menor es mi tesoro más apreciado junto a mi hija mayor, no la haga sufrir—
—Te dió la bendición para amarla y estar con ella—
Alfonso, —¡Gracias señora!, aún no le diga nada, hoy la buscaré y saldré con ella, me retiro señora y María, permiso—
Celeste, —Esta bien, cuídate mucho—
Alfonso, —Gracias, me retiro—(muy feliz)
Celeste cierra la puerta y adentro está tan feliz que sus dos hijas tienen dos chicos buenos en su vida.
María, —¡Que envidia de la fea!—
Celeste, —Hija, basta ya, Gabriela es genial y estoy feliz—
María, —Me cae mal mi hermana—
Celeste, —Gabriela te ama tanto, aunque tú la lastimes—
María, —Ya madre—(se van)
(María) Gabriela ya sale con un hombre de plata, aquello me molesta más que ella, ¿En qué tiempo?, ¿Cuando sucedió todo esto?.
Aunque en aquel momento ellos no se conocían aún, cuando se conocieron, éramos solo unos pobres más, ahora Gabriela tiene un enamorado de plata.
(rabieta) La odio, ojalá se muera, maldita hermana, maldita fea, la odio tanto, tanto la odio.
Cuando Gabriela salió del instituto comenzó a estornudar, aunque desde la entrada ve afuera a alguien conocido, en el fondo se alegra aunque en realidad piensa que solo la usan.
Gabriela, —Hola Alfonso, ¿Qué haces aquí?—
Alfonso, —Vine a ver a mi única amiga—
Gabriela, —¿Será?, que yo seré la única amiga que tienes—
Alfonso, —No soy como Elías Villanueva, soy diferente, alguien que no ve el cuerpo y la cara—
—Ademas Aaron también es así, solo que anda en su vida—
Gabriela, —Es raro que me digas eso—
Alfonso, —Podemos hoy caminar, y te invito unos helados—
Gabriela, —Esta bien Alfonso, me parece genial—
Así los dos caminaron hacia el parque, dónde Alfonso le contaba lo que hacía y lo que aprende en la universidad. Le había comprado dos helados uno para ella y para él también.
Gabriela miraba a Alfonso como hablaba y se sentía atraída por él, pero sabía que jamás se fijaría en ella por ser fea.
Alfonso, —Seguro te has aburrido, por eso andas callada—(solo la mira)
Gabriela, —No es eso, solo te escucho lo que dice, Alfonso—(nerviosa)
Alfonso, —Jamás nadie me escucha, las chicas se acercan a mi por ser rico o guapo—
Gabriela, —Si debe ser eso, y gracias por contar conmigo—
Alfonso, —De nada, y siempre lo haria—
Gabriela, —Quiero preguntar algo—
Alfonso, —Gabriela quiero decirte algo más, aparte de ayudar y conversar—
Gabriela, —Primero yo—
Alfonso, —Esta bien, dilo—
Gabriela, —Si te gusta mi hermana Maria, no trates de ser mi amigo—(triste)
Alfonso, —¿Quién dijo que yo quiero con tu hermana?, yo te quiero conocer a ti—
—Gabriela Arias Lazos, solo a ti—(tierno y nervioso)
Gabriela, —(sonríe) Es que, yo soy fea—
Alfonso, —No eres fea tiene una belleza común—
—Es que soy un poco tímido también, es difícil para mí, hablar esto—
Gabriela, —No te preocupes, entiendo bien—
Así Alfonso la beso, ambos se besaron fue así que dos corazones se unieron y así comenzó una relación sentimental entre Gabriela y Alfonso.
Alfonso, —Perdóname, no quise ser atrevido, Gabriela—
Gabriela, —Ese beso fue el primero que me dieron, no juegues conmigo, que puedo morir por ti—(llora)
Alfonso, —(la abraza) Nunca te dejaré Gabriela, y no pienses mal de mí, yo soy diferente a otros—
—Aparte de amarte, seré tu mejor amigo, yo te he amado en silencio—
Gabriela, —Y yo a ti, desde que salimos tu me gustas y amo todo de ti—
Alfonso, —¿Quieres ser mi novia?, hoy y siempre hasta casarnos—
Gabriela, —(sonríe) Y acepto serlo y tú–
Alfonso, —Siempre espere este día, yo te amo Gabriela—
Así ellos se abrazaron, caminaron hacia la casa de Gabriela muy feliz, fue así que comenzaron a salir ya como enamorados, los dos mundos diferentes estuvieron juntos, aunque el padre de Alfonso jamás lo impidió ni doña Perla tampoco.
Tiempo actual.
Ya había amanecido otra vez aunque esté día se dedicará a la empresa que es de él, Alfonso Sotomayor se fue al baño se ducho, se vistió y al salir de su habitación, fue de frente ver a sus hijos.
Aunque aún es muy temprano, sus niños duermen aún camino pensado como sería irse a vivir a Alemania.
Perla, —Buenos días hijos—
Alfonso, —Buenos días mamá, tan temprano despierta—
Perla, —No pude dormir bien, aunque el olor de tu padre, en paz descanse—
Alfonso, —Si entiendo, mamá me iré a la empresa ahora mismo y después haré algunos documentos para Aaron—
Perla, —Te llamó, tu hermano—
Alfonso, —Aun no, pero lo hara, sabes madre tal vez demore, porque abriré la empresa a nombre de Gabriela—
Perla, —Que bueno hijo, anda no demores—
Alfonso, —Me acompañas a desayunar, mamá, sabes a veces que extraño mucho, cuando era un infante—
Perla, —¿Qué extraña?—
Alfonso, —A mi padre, a Aaron, y de grande a Gabriela, verla me hacía tan feliz—
Perla, —¡Hijo!, tiene que aprender a ser fuerte y vivir por sus dos hijos—
Alfonso, —Tiene razón y gracias por acompañarme a irnos a Alemania, gracias mamá—
Perla, —Mi niño aún siempre va a necesitar a tu madre—
Así madre e hijo, tomaron desayuno juntos, ambos se sentían tan tristes aunque en el fondo extrañe a sus amores, como Perla a su esposo Alberto y Alfonso a su esposa querida.
Alfonso, —Bueno me iré, más luego hablamos mamá—
Perla, —Esta bien hijo, anda y yo cuidare a mis lindos nietos—
Alfonso, —Gracias mamá—
Perla miró a su hijo irse casi sin vida, aunque ella también siente eso ahora que recordó a su amado esposo.
Jamás ella fue de tener sirvientes aunque aveces era ayudantes que venía para que ella esté cómoda, además Alberto jamás le permitió que sea una ama de casa.
Él siempre la quiso que sea alguien en la vida, aunque estudio en poco y corto tiempo la maestría de abogados, aunque no lo termino sabía algunos derechos y algunas cosas.
Gabriel, —Buenos días abuela—
Perla, —Buenos días hijo—
Gabriel, —¿Papá?, ya se fue—
Perla, —Si, iré a preparar el desayuno para ti hijo—
Gabriel, —Hoy no ha llegado Nana y los demás—
Perla, —Sabes bien que la casa, aveces era yo y mamá Gabriela que hacíamos las cosas—
Gabriel, —Si abuela, pero debiste llamarlos—
Perla, —Si mi niño, vamos a desayunar—
Gabriel, —Vamos, abuela—
Perla, —Voy a preparar un rico y nutritivo desayuno—
Gabriel, —Me encantaría un jugó de fresa y tortillas—
Perla, —Lo haremos hijo, yo siempre cumpliré todo a ti y a mi adorable nieta—