Así fue que le ayudo Armando, mientras Celeste cambiará a Mora a terminar la paseo, mientras su yerno terminaba de preparar el desayuno, también preparo el biberón de su hija.
Celeste, —Eres un buen hombre, lastima que mi hija—
Armando, —No lo diga, María no cambiará de la noche a la mañana—
Celeste, —Aveces entiendo esa mania hemos sufrido mucho, cuando su padre murió—
Armando, —Maria quiso todo, pero yo la amo y siempre lo haré—
Celeste, —Te entiendo bien, pero si ella te lastima, es mejor dejarla—
Armando, —Le puedo decir madre—
Celeste, —¡Si!, puedo hacerlo y decirlo—
Armando, —Madre, yo la amo tanto y no podría dejarla a ella y a mi hija—
Celeste, —Yo no quiero que sufras, hijo—
Armando, —Yo sabía cómo era ella, y sabía en qué me metía—
Celeste, —Por eso eres un buen hombre, cuidala aunque—
Armando, —No lo digas mamá, yo estaré siempre para ella y para Mora—
Celeste, —Me alegras mucho, me da tanta felicidad por ella y por mi nieta—
Armando, —Huy ya es tarde, tengo que irme a trabajar—
Celeste, —¡Disculpa!, tomemos el desayuno, así nos iremos tú al trabajo, yo iré al mercado sola—
El joven pensó que es mejor ayudar a su suegra que ya es una anciana, y así me ayudaría a traer las cosas del mercado.
Armando, —¡No!, querida suegra, yo hoy la ayudo en todo—
Celeste, —¿Y el trabajo?, tu jefe se va a molestar, y no quiero que esté mal—
Armando, —No se preocupe, además este carro que está afuera, ya es mío, esa era la noticia que quería darle a Maria—
—Pero he decidido no decirle, que quisiera que me guarde este secreto, mi querida mamá Celeste—
Celeste, —Esta bien hijo lo guardo, y vamos al mercado—
Armando, —Tomemos el desayuno y nos vamos—
Celeste, —¡Muchas gracias!, hijo—(feliz)
Armando, —Gracias, mamá—
Así que el yerno y suegra tomaron el desayuno muy alegre, y Mora también comió su biberón.
Armando a terminar todo el desayuno lavo los platos y la olla que había usado antes vacio lo que queda en otra olla más pequeña, ya todo estaba limpio y terminado todo, le dejo una nota a María y así salieron hacia el mercado.
En todo el camino Armando se sentía muy feliz, manejando su propio auto, ya podría soñar con una vida tranquila.
Cuando llegaron al mercado, le ayudo a su suegra, la vendedora de verduras y consumo de pollo le decía lo bueno que es su yerno.
Celeste ese día se sentía tan feliz, hasta que parecía que había visto a alguien conocido, solo siguió caminando con Armando y Mora en brazos de ella.
Cuando termino de hacer las compras, subieron al auto para irse rumbo a la casa, así ya estaban tan tranquilos, era para Celeste un sueño que había comprado de más.
Al llegar a la casa de su suegra, Armando noto que María había leído, pero no estaba ahí, ya se imaginaba dónde podría estar ella aún en cama seguro.
Ya Armando había llevado todo adentro lo que había comprado, y Celeste ingreso también con Mora durmiendo en sus brazos, miró a su alrededor le dió mucha tristeza no verla.
Armando, —Suegra siéntese, yo guardaré todo ya limpio y me iré a trabajar después—
Celeste, —Yo también ayudaré, sino que Mora se va a levantar—
Armando, —Mi niña es dormilona como su mamá, déjeme por favor—
Celeste, —Esta bien hijo—
Así ayudó Armando lavo, seco y guardo todas las verduras, frutas, carnes, pollo y pescado. También queso, jamón, leche, quaker y muchos más.
Cuando termino se despidió y Celeste prometió cocinar rápido para que almuerce temprano él.
Armando, —Ya mamá, termine me iré a trabajar—
Celeste, —Gracias hijo, déjame cocinar rápido para que almuerce mas temprano—
Armando, —Gracias mamá, pero tal vez no vengan temprano, pero coman las tres—
Abrazo a su suegra y le dió un beso a su hija y se fue sin despedirse de María, aunque Celeste tampoco subió arriba, quería preparar el almuerzo. Aprovecho que su nieta aún dormía y se portaba bien.
Al salir Armando del hogar se subió al auto, lo encendió y manejo rumbo donde vivía él antes, aquella calle le recordó el pasado, estacionado su auto casi cerca de ahí.
Tiempo atrás. (pasado)
Armando había llegado a la provincia que es de Arequipa, su paisaje le hizo recordar su niñez, pero lamentablemente bajado de bus, su casa de su madre no está cerca.
Camino fue paso atrás tras paso hasta toda la ciudad de Arequipa, aunque el quiso así, recordó cuando iba a la escuela con mamá felices aunque tenía dos hermanos mayores.
Aunque estaba tan cansado subió la rocosa, lo malo es que está afuera de la ciudad de Arequipa y entro a la casa de su madre, que encontró en el piso inconsciente.
Armando, —¡MAMÁ!, NO, NO, ¡POR FAVOR!—(fue apurado)
Armando tocó su cuello tenía dilatación y su pulso también, la cargó bajo como sea el camino rocoso.
La llevo a la mejor clínica de Arequipa, aunque ella no se atendía ahí, fue así que se enteró que su madre tenía cáncer terminal y ya había llegado tarde.
Doctor, —Familiar de Margarita Quiroz—
Armando, —Soy yo, buenas tardes doctor—
Doctor, —Buenas tardes joven, disculpe también—
Armando, —¿Mi mamá?, ¿Cómo está?—
Doctor, —Su madre tiene cáncer terminal, su mala nutrición, lo lamento muchacho, lo siento—
Armando, —Doctor por favor, puedo llevarme a Lima a mi mamá—
Doctor, —Aunque le quede poco meses y su mala desnutrición, le puede agobiar el viaje—
Armando, —(lloró) ¿Cómo sigue?—
Doctor, —Ahora ella tiene una via conectada con suero, cuando esté estable podrá irse a casa—
Armando, —Gracias doctor—
Doctor, —No se preocupe—(le dió una palma en el hombro)
Y se retiro, el doctor casi dos meses duró para su recuperación de su madre, sus hermanos mayores jamás vinieron a verla.
Cuando abrió los ojos, observo que estaba en un cuarto muy blanco, hasta que miro a su hijo de su luz, durmiendo a su lado y lo tocó.
Margarita, —Hijo, debes descansar en la casa, mi bebé—
Armando, —Mi casa eres tú—
Margarita, —(sonrió) Mi niño, no debiste venir, yo debí haber ido—
Armando, —Eres terca, pero te amo mamá—
Margarita, —Javier y Natalia no vinieron, seguro vive mejor con tu papá—
Armando, —Debe estar ocupado seguro—
Margarita, —Quiero irme a mi casa, hijo—
Armando, —Cuando te alivie mamá—
Su madre le tocó el rostro y lo abrazo como siempre antes que papá se fuera lejos de Perú, en el extranjero llegó a ser alguien, pero no volvió por su esposa.
Se divorcio de ella, para casarse con una norteamericana que no podía tener hijos, que solo se llevo a sus hermanos mayores por 4 años y dos años de diferencia de Armando.
Hasta Armando lo quería llevar, mientras él no fue, amaba tanto a su madre y así gracias al dinero que su padre enviaba fue a Lima por su madre que le dijo.
(Armando) Estudio y trabajo a la vez, hasta que conoció a Gabriela y a María que se enamoro de ella, aunque ella no le hacía caso, que se acercó a Gabriela fue su amigo.
Y así la conoció no le importo que sea así, pero al final María estuvo con él, jamás le contó que su padre es de plata, pero así estudio y trabajo duro para traer a su madre con él. Aún así se enteró que ella estaba mal de salud por eso volvió a provincia y gracia aquella vecina que la quería a ella.
Margarita, —¿Qué piensas?, mi niño—
Armando, —Aun eres hermosa, y también piensas—
Margarita, —Siempre lo hago, y también me quejo de los errores que hice—
Armando, —¡Mamá!, no recuerdes el pasado—
Margarita, —Tal vez es también mi culpa debí haber tenido paciencia y más comprensión con tu papá—
—Yo lo ame, pero teníamos un carácter de mierda, hijo en caso de que fuera así, deja ir a esa persona así como yo—
—Me ame yo más y ví mi pobre realidad, no me arrebato a tus hermanos, y yo los mandé, aveces pasábamos hambre—
Armando, —Mamá, yo—
Margarita, —Shhh niño se escucha a mamá—(sonrió)
Armando, —¡Mamá!, te quiero mucho—
Hasta que ingreso la enfermera, con sus materiales para que la controle a la paciente Margarita.