Elsa Merlín.
Una joven de 24 años de edad estudiante de Administración. Es de estatura media 1.68m más o menos, cuerpo muy proporcionado, cabello n***o y piel marfíl claro. Tiene los ojos negros, grandes y almendrados. Siempre usa esos lentes de montura de gata color n***o. Es una joven muy risueña y bromista extrema. Muchas veces da risa solo con verle la expresión en su rostro de estar conteniéndose la risa.
Elsa siempre viste una blusa blanca, un saco beige, una falda de ejecutiva de color n***o hasta las rodillas, medias hasta encima de las rodillas y zapatos de tacones altos que la hacen ver más alta de lo que en realidad es.
Y bueno, el día de hoy, sale temprano de su casa (vive con su padre, madre y 3 hermanos varones, ella es la menor). Toma el microbus para ir a su nuevo centro de trabajo como recepcionista: MicroLogic.
Mientras va en un asiento al lado de la ventana, recuerda la conversación que tuvo con sus padres:
- ¿Pero por qué quieres trabajar? - le dice su padre. - Hija no lo necesitas. No me gusta la idea que estudies en la noche.
- Tu padre tiene razón hija. - apoya su madre.
Elsa ha cambiado últimamente. Ha conocido la ciudad en la que vive más allá de los límites de la zona residencial donde ella ha vivido y crecido durante los 24 años que tiene.
Conoció a un hombre y él le hizo ver un mundo mucho más amplio. Él vive en una zona populosa, medio marginal. Sin embargo Elsa quedó cautivada por las cosas que él le contaba: No habían supermercados, la gente no tenía auto propio, se iba a comprar algo rápido a la tiendita de la esquina, podías comer pollo frito o una hamburguesa en algún vendedor con su carrito sanguchero, las calles aún tenían veredas para que la gente camine, había perros callejeros, etc. A Elsa le maravillaban estas cosas.
Pero también le contó lo duro que era poder conseguir un trabajo, estudiar y superarse en la vida. Él mismo, aún estaba estudiando en una prestigiosa universidad de la ciudad la carrera de Administración, gracias a su buen desempeño en la empresa en la que trabajaba, los dueños le ofrecieron costearle sus estudios universitarios. Claro que este hombre tiene más de 35 años, pero aún iba tras de su meta en la vida que era jústamente ser un Administrador egresado de una universidad.
Para esto, trabajaba y estudiaba.
Elsa lo conoció en una reunión por el aniversario de la universidad. Y bueno, ahora es su amante. Sus padres no saben nada y ella ni loca se los cuenta.
En estos pensamientos esta mientras sus padres preocupados tratan de hacerla cambiar de parecer:
- Papá, mamá... ya estoy grande... ya puedo cuidarme sola.
- Todavía estas estudiando, hija por favor. - le dice su madre - ¿Cómo es que ahora vas a ir en micro a tu trabajo? ¡Santo cielos! Tienes auto hija.
- Porque creo que es más divertido. - le responde sonriendo Elsa.
- ¡Carajo ya basta! - grita exasperado su padre. Su hija se ha vuelto loca, debe hacerla entrar en razón - ¡No me jodas Elsa, te cambias de nuevo de turno carajo! ¿Oiste?
- ¡No me grites! - Elsa lo mira a su padre. Sí. A este hombre ella lo ama mucho pero no esta dispuesta a dar su brazo a torcer - Papá... disculpa.
- ¡Hija que te pasa! - le dice su padre - ¿Estas loca?
Su madre la mira. Algo sospecha...
- No estoy loca papá. Solo que hay un mundo ahí afuera que yo... no conocía...
- Esas personas no son como nosotros Elsa ¿no has visto las noticias? Acosan a las jóvenes en esos medios de transporte, asaltan a las personas, no les importa sin son mujeres. Hija ¿Por qué te quieres arriesgar a todo eso? - Su padre la mira. Lo que ha dicho es verdad, seguro. Y para él su hija es un tesoro... es su pequeña niña... no va a permitir que le suceda nada malo.
- Papá ¿confías en mí? - lo mira Elsa... le clava su mirada... esa mirada que sabe que a su padre lo domina... cuando quiere que le diga que sí, es su arma secreta.
- Claro que sí hija, eso lo sabes.
- Entonces ¿me dejarás ir? - le dice.
Su padre sabe que ya llegó a la parte sin salida del laberinto:
- ¡Carajo Elsa!
- Si me dices que no... pues...
- ¡Esta bien Elsa, esta bien! - al fin su padre cede. Pero su madre sigue mirando fíjamente a su hija, silenciosamente.
- ¡Gracias papá! - Elsa lo abraza feliz. Pero su padre le dice:
- Si algo te sucede, se acaba esta aventura tuya Elsa, ahí sí no permitiré que sigas ¿esta claro?
Elsa lo mira. Suena lógico. Sus padres la aman, obvio no van a permitir que se exponga a peligros pudiendo evitárselos.
- Esta bien, papá.
Por la mañana, su madre quizo hablar con ella, pero Elsa salió apuradísima, solo le dio un rápido beso en la mejilla a su madre diciéndole:
- ¡Mamá, más tarde hablamos, se me ha hecho tarde!
Salió veloz de su casa no sin antes oir:
- ¡Cuídate hija! - de su madre.
Y ahora esta en el micro. En varias ocasiones ha usado este medio de transporte para ir con sus amigos y amigas a una discoteca cercana. Lo ha comenzado a usar para ir a lugares más distantes cuando comenzó a verse con ese hombre que es su amante.
No le parece que el micro sea incómodo ni aburrido. Es más, muchas veces sube y le ceden asiento rápidamente los hombres. Ella misma lo ha hecho cuando sube una persona de edad avanzada o una persona con un bebé en brazos o alguna persona discapacitada.
También hay tipos y tipas que le hacen la conversación, pero ella esto lo evita colocándose los audífonos y escuchando musica de su celular. Fue lo que le recomendó el hombre que es su amante.
Bueno. Al final observa a través de la ventana del micro, que está llegando al punto donde debe bajarse ya. Se pone de pie, pide permiso a la persona sentada a su lado y se dirije a la puerta de bajada del micro.
Una vez en el paradero, ve como se va el micro que la trajo. Ahora mira a todos lados... un mapa en su celular le sirve para ubicarse y encontrar el edificio en el cual tiene sus oficinas la empresa MicroLogic... no puede evitar sonreir.
Y caminando resueltamente, va hacia el.