AVERY El sol apenas comienza a asomarse por la ventana de la habitación, pero yo sigo sin poder dormir bien. Han pasado unos días desde el desastre de mi boda, desde que descubrí la traición de Derek, y aunque intento ser fuerte, cada vez me siento más rota. Me miro en el espejo, con los ojos hinchados y un peso en el pecho que no parece querer cesar. A pesar de todo, no puedo evitar pensar en él, en el idiota que prometió amarme y que terminó clavándome un puñal en la espalda. ¿Por qué me duele extrañarlo, cuando sé que no se lo merece? Respiro hondo, tratando de calmarme. No puedo seguir así, encerrada en esta habitación como si fuera una prisionera de mis propios recuerdos. Necesito salir, tomar aire, distraerme. Decido aventurarme a salir y camino despacio por los blancos pasillos d

