ALEXANDER —¿Un trasplante? —dice ella, su voz temblando y sus ojos abiertos de par en par, llenos de una mezcla de incredulidad y miedo. Empieza a respirar con dificultad, y puedo ver cómo el terror va apoderándose de ella—. Pero yo… yo no… Observo cómo intenta procesar mis palabras, como si cada una fuera una sentencia que la hundiera más en un abismo del que teme no poder escapar. Quiero calmarla, quiero decirle que no hay nada de qué preocuparse, pero sé que sería una mentira. —Señorita Dawson, necesito que respires —le digo suavemente, acercándome un poco más—. Escúchame… Esto es algo que necesitamos hacer lo antes posible. Si no conseguimos el trasplante… —Hago una pausa, y me cuesta encontrar la manera correcta de decirlo sin sonar fatalista. Aun así, no puedo endulzar lo que es u

