『 Un meses después 』 El vértigo que me da la sensación de caída libre me hace despertar de golpe, cubro mi boca con mis manos y corro hacia el baño para devolver todo el contenido de mi estómago en cuestión de segundos. Respiro profundo, intentando controlar el asco que siento, aunque es en vano ya que una nueva arcada me hace volver nuevamente el estómago; tomo un poco de papel y me limpio la boca, abrazada al excusado. Después de algunos minutos y de nuevas arcadas, decido darme un baño. Vuelvo exhausta a la cama. Extraño tanto a Luciano, justo en este momento está de viaje y me pongo mal del estómago. Como si tuviéramos alguna conexión astral, suena mi móvil y veo una video-llamada de Luciano «Hola hermosa mía» «Hola mi amor, ¿Qué hora es en Singapur?» «Las seis de la

