En Milán, todo parecía ir en orden para First. Adele ya casi cumpliría las 8 semanas de gestación, el bebé estaba sano, no había riesgos ahora. Llevaba un control desde el inicio del embarazo y eso le daba mucha ventaja ahora, no cometería el mismo error de la vez anterior. Ahora guardaba reposo y se alimentaba mejor. Por las noches, Adele pedía un milagro, que Ryan decidiera no seguir con el tema del secuestro ni el narcotráfico, que los dos pudieran ser libres y felices al fin. Ninguno de los dos tenía la más remota idea de lo que se gestaba para dar con su cabeza, la captura de Ryan era objetivo incluso de la policía de Italia. Pero la verdad era que los días estaban contados, solo habían dos posibilidades de futuro para Ryan First: la primera es que sería capturado y cumpliría su con

