En un mundo lleno de magia negra y blanca se encontraba Danny. Mientras en lo alto del trono un joven de cabellos blancos hacia bullir entra la multitud su temible voz de su mandato, esta solo se limitaba en escuchar vagamente mientras todas las sombras llenaban la entrada del salón real. Todos parecían asustados, pues todo aquel que no cumpliera su cuota diaria de valor, ya no servía ante los ojos del rey, y eso solo significaba una cosa; la muerte. Las Onix, como solían llamarlas, estaban destinadas a servir al rey de lo oculto. Y esta vez, ella tenía una misión especial. Habían anunciado por todo el salón que quien se encargaría seria precisamente ella. Para lo cual, aun sorprendida, se incorporo del lugar en el que estaba desparramada, se paro firme e hizo una reverencia. No le

