Capítulo 25

1762 Words
Capítulo 25 Liom. —¡Gracias por ayudarme a Wendy! ¡Ya pensaba en vestirme solo! —Claro que no, sabes que siempre estoy para ti. —¿Puedo hacerte una pregunta?—miro a Wendy mientras entramos a la habitación y me ayuda a sentarme en la cama. —Sí, supongo— responde un tanto insegura. —¿Por que me ayudas tanto? ¿me tienes lástima? Lo último que deseo en esta tierra, es que Wendy me vea como un inútil al cuál siempre debe cuidar como si fuera un perrito enfermo rescatado en la calle. —¡No! ¡Claro que no!—niega con la cabeza—jamás te vería de esa forma. —Entonces ¿Cómo me ves? Creo que sus respuestas me interesan más de lo que deberían. —Te veo como el hombre más valiente de esta tierra, eres capaz de todo y has superado algo que no cualquiera lo habría hecho. —Pero estoy aquí, no puedo caminar no puedo hacer nada. Necesito ayuda para todo, no deberías estar aquí conmigo—bajo la cabeza. De repente se sienta a mi lado y toma mi mentón alzando mi cabeza. —Eres un chico maravilloso y aunque a veces fuiste un idiota, no voy a negar que eres fuerte, y eso es algo que toda la vida he admirado de ti— quita su mano de mi mentón. La veo a los ojos no puedo creer todo lo que me ha dicho ella, solo me sonríe y se levanta, empezó a buscar mi ropa colocando todo sobre la cama, no uso zapatos. Así que no tiene chiste que los busque. Mis sentimientos por Wendy en cambiado mucho me ha llamado la atención de una manera que no sé si sea correcta, porque es la mejor amiga de mi hermana. No sé cómo explicarlo, pero su apoyo me da la fuerza para seguir, y su risa ha sido la alegría de mis mañanas. Cómo fue que durante tanto tiempo a su lado nunca me di cuenta de lo hermosa que era, lo suave qué es su cabello y de lo hermoso que son sus ojos. Supongo que toda la vida fui un idiota, y vaya que lo fui, porque no me di cuenta de la maravillosa persona que estuvo a mi lado todo este tiempo y que ahora vive en una casa en California con nosotros, que estudia en la misma universidad que yo. Me sorprende cada vez más su ocurrencia y su disposición. Se ha tomado el esfuerzo de ayudarme a organizar una fiesta solo porque me siento mejor. Eso es algo que no tendré como pagarle nunca, no tanto el hecho de que me ayudara, sino que durante todo este tiempo ha estado ahí para mí sin quejarse ni una sola vez. En estos momentos agradezco que su sangre no corre por mis venas. Me ayuda desvestirme y solo me quedo en ropa interior. Mientras ella me pone un pantalón deportivo suave, y una franela elegante, al menos lo suficiente para la fiesta. —Te voy a peinar un poco—toma un cepillo y empieza arreglar mi cabello. —No tengo palabras para agradecer todo lo que estás haciendo. —Ya Deja de agradecerme tanto, es lo menos que puedo hacer por ti—me responde. Pero somos interrumpidos por el timbre de la entrada. —Ya llegaron todos, vamos—exclamo emocionado. —Vamos— me responde activa, toma la silla de ruedas y me lleva hasta la entrada. Al bajar, veo a Adara, supongo que debe estar esperando algunas personas que también invito. Wendy abre la puerta y todo gritan al verme. Mientras que Adara igual presencia todo, ayudando a Wendy para abrir más la puerta como lo pedí. —¡Liom! —¡Liom! —¡Liom! —Amigo—uno de los chicos choca mi puño. Varios pertenecen al equipo de futbol. —Sean todos Bienvenidos a mi fiesta— grito eufórico y Cody coloca la música a todo volumen. Enseguida todos comienzan a beber y es emocionante ver la alegría ante todo. Hace mucho que no estaba en un ambiente así. La energía y el calor, junto con los demás sin contar el ruido alto del sonido, el bullicio de la gente, creo que ya había olvidado por completo Lo bueno que era celebrar. No la veo sentada en el mueble, que raro. Reconozco que ya no es muy fiestera, es más de tocar un piano que escuchar música electrónica, pero es extraño. Ella siempre está hablando conversando, en cambio está ahí sentada y la noto un tanto nerviosa. ¿Que le pasa a Adara? —¿Dónde está la Wendy?—le digo a Cody. —Trato de buscarla con la mirada, no la veo, de seguro estará en la cocina. Fui a la cocina en la silla de ruedas, una vez que me aproximo, ahí fue dónde la vi. Le doy un abrazo, aunque está frente al mesón y la veo sirviendo bebida. Ella siempre colabora de seguro en un rato irá a motivar Adara a bailar. Ahora que lo pienso le voy a decir para que la motive, porque la noto un tanto distraída. —Wendy—tocó su hombro. —Dime Liom, ¿Necesitas algo?—me susurra preocupada. —No, todo está bien tranquila. Pero quisiera que motivaras un poco a Adara, la veo algo distraída no quisiera que se sintiera así incomoda o extraña porque no hay casi amigos de ella. —No te preocupes, de seguro en un rato debe llegar su compañía. Me deja confuso su respuesta— Bueno está bien, entonces dejaré de preocuparme y seguiré disfrutando de la fiesta. (...) Ya son la una de la madrugada y muchos se ven bastantes borrachos, otros están jugando verdad o reto en los muebles de la sala, algunos están en ropa interior en la piscina, nada extraño para esta hora de la noche. Me acerco una parte de la sala y veo Dylan con otro grupo de chicos conversando y riendo, de seguro son otros compañeros de universidad, tengo días que ya no voy. Ya casi no recuerdo las caras de los demás. —¡Liom ven a jugar con nosotros verdad o reto! si pierdes te tocará beber 3 copas.—se ríe Steven. —Claro que sí, ¡Yo me uno y si tú pierdes Steven te toca retirarte a la piscina en boxer! —Uuhh—se hace un bullicio entre todos. —Definitivamente te siguen gustando los retos Liom. —eso aún no ha cambiado en mí, espero que no lo haga nunca—digo y suelto una carcajada. No me dí cuenta que las horas pasaban, Wendy se une al grupo y todo pasó de retos y risa, a contar historias de terror, algo normal entre jóvenes, tratar de asustarnos unos a otros. —Chicos, ¡Quiero contarles una historia cuando fui de viaje con mis padres a Canadá! visitamos unas ruinas antiguas que para eso teníamos que tomar un tren, no quedaba muy lejos era solo unos 15 o 20 minutos en tren. Así que mis padres compraron los boletos y nos subimos. —¿Qué fue lo que te pareció extraño? —lo que vino después... cuando pasamos por la zona oscura bajo un puente era un túnel largo. —Todas las personas cerraron sus ojos, las luces dentro del tren comenzaron a titilar y se escuchaba un llanto cómo de unos bebés. De repente todos quedaron así, y yo por la mera curiosidad seguí mirando. Cuando giro a la derecha para ver el final del pasillo, veo la sombra de una mujer con un bebé en sus brazos que llora con gran intensidad, su cabello largo y amarillo no deja que vea cómo es, sin embargo cuando trata de voltear, yo cierro los ojos y no los vuelvo a abrir hasta que siento que finalizó el túnel, cuando los abrí todos los demás están normales y comienzan a hablar entre ellos, como si nada, omitiendo por completo lo que acaba de pasar, no sé si ellos están acostumbrados o qué. Pero sí fue muy aterrador de imagen de esa mujer en mi cabeza. —Y pudiste dormir después de eso?—le preguntan. —Estuve como 3 o 4 días que no pude dormir bien recordaba todo el tiempo su imagen y la reacción de todos, fue muy extraño cuando nos regresamos, decidimos subir al teleférico en vez de ir en tren, de verdad que sentí un alivio. —Bueno chicos, ¿Quién será el siguiente en contar y que verdaderamente de miedo?— propone una de las chicas sentadas en el mueble. Una de ellas comienza a hablar de cuando era niña y entre tantas palabras se me da por voltear a ver dónde está Dylan, noto que no está, de seguro salió para la piscina, debe estar en el jardín lo buscaré en un rato. Sigo escuchando las anécdotas de los chicos, están muy interesantes. —Cuando yo era niña, siempre me ponían a dormir sobre una mecedora que quedaba en otro cuarto. Ya que cómo era de estilo cuna, era muy fácil para mí dormirme y siempre cuando llevaba como la mitad del sueño llegaba un ser pequeño y comenzaba a sentir miedo, solamente quería dormir pero ahora grande cuando recuerdo cómo era su figura se llena de horror mi mente. Yo quedé escuchándola con mucha atención. —El recordar las serpientes negras que tenía en todo su cuerpo, más el gran sombrero verde que aparentaba inocencia. Ya no hablemos de eso, no quiero que ahora con 21 años vuelva a verlo. Todos quedaron mirandonse los unos con otros. —Eso me da mucho miedo, pero creo que mejor pasemos a otra parte interesante, ¡Vayamos a la piscina!— grita como Furia y todos se levantan para ir corriendo la piscina. —¿Quieres que te lleve?—me dice Wendy, me toma la Silla ruedas. —Claro—lo siguiente que hace, es que me empuja. Le grité—¡Muchas gracias! ¡Eres mi rubia favorita!—la elogio. Veo cómo se sonroja y solo le regaló una sonrisa, mientras me sigue empujando para llegar al jardín y poder ver a los demás meterse en la piscina. Al llegar no puedo creer lo que estoy viendo. Mis ojos quedan impactados al ver aquella imagen que creo que nunca sacaré de mi cabeza. Me acerco y aún me siento estupefacto. —Dylan, ¿Que carajos estás haciendo?.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD