Capítulo 20

1718 Words
Noah. — No he dejado de pensar en ella Amy. — Parece que te estás enamorando y no te has dado cuenta — exclama riendo. — No, no digas eso apenas y la conozco pero no voy a negar que si tiene una gran personalidad. — Es muy tierno. Ojalá no me olvides después de que ella y tú anden. — Nunca te olvidaría, eres lo más importante para mí siempre serás mi hermanita menor... — Ya sé por eso sigo aquí aunque no deba. — Está pasando por una situación muy difícil amy, su hermano tuvo un accidente y ahora se encuentra en recuperación. Espero se mejore muy pronto pero no debe ser muy agradable pasar este tipo de situaciones tan joven. No hay edad para vivir ese tipo de cosas, tampoco hay que negar el hecho de que una persona mayor sufriendo ese tipo de casos por lo menos ya ha vivido una vida, puede haber tener hijos o esposa, pero nosotros apenas estamos comenzando ni siquiera hemos experimentado el verdadero amor por completo. — No hay palabras para contradecir eso. Me levanto el comienzo alistarme como de costumbre unos tenis, un jeans n***o y una franela negra. Hoy es una tarde de calor, así que puedo ir fresco, bajo las escaleras, preparo un sándwich rápidamente con jamón queso lechuga y tomate, pegándole un mordisco salgo de la casa. No veo nadie, supongo que como es muy temprano no hay nadie. Subo al auto y comienza a manejar con cuidado, por alguna extraña razón me siento un poco nervioso de manejar, de me han puesto los pelos de punta y me siento algo asustado pero no creo que sea algo malo. Llegó al estacionamiento de la universidad y me bajo. Me siento un rato en la gradas y observo con detenimiento a las porristas practicar. Veo a uno de los chicos que siempre están con Adara acercarse a una de las porristas. Que raro, él parece ser el que tiene algo con ella, siempre la abraza y la busca. De repente, el chico rubio jala a la porrista y la besa apasionadamente. ¡Que escándalo! Bueno, de seguro que equivoque, y nada fue lo que vi en realidad. Es lo malo de las suposiciones, te llevan a películas que no son. Volteo la mirada y veo a Adara entrar al campo y dirigirse con pasos acelerados hacia donde está el rubio. Cómo estoy algo lejos no escucho casi pero creo que las acciones dicen más que las palabras. Adara levanta su mano reclamándole y de repente el chico la toma por los brazos, se ve muy ofendida y se agita para que la suelte. La porrista lo único que hace es reírse, nunca había visto este tipo de cosas en mi vida, pero ¿qué estará ocurriendo? no entiendo porque le molesta tanto que ese chico se está besando con alguien más. Sacar conclusiones me va a matar un día, creo que especular tanto no es bueno para la salud. De repente el chico la jala por un brazo, okay esto no me gusta para nada, cuando me pongo de pie pero bajar las gradas veo que ella se voltea y con su mano a gran velocidad le da una cachetada La cachetada suena con tanta fuerza que hasta yo desde donde estoy, puedo escuchar el retumbo. El chico queda indignado y ella se va corriendo junto con la otra chica rubia ¿qué habrá pasado aquí? Bueno no me voy a quedar con esta duda, mañana nos toca asesoría y tengo que saberlo todo al menos lo importante, no quiero parecer un acosador tampoco. Bajo las gradas y me siento más abajo para medio escuchar lo que dicen. — ¿Que acaba de pasar Cody ?— grita la chica purista en reclamo. — Lo siento, debo irme — sale corriendo atrás de Adara. Okay esto parece salido de una telenovela, que ironía. Entro a clases y no dejo de pensar en todo lo que acabo de ver, parece salido de mi imaginación, es una locura. El profesor comienza hablar y yo solo me pongo a imaginar ese momento en que Adará le dio una cachetada potente. Se lo merecía, si en verdad tenían algo. (...) Entro a mi casa y pongo las llaves en la mesa que está a un lado de la puerta principal y cuando llego a la sala observó muchas maletas. ¿Quién habrá llegado? de seguro una visita. No se quien será pero a mí nunca me avisan nada, así que me debe dar igual. — ¡Primo! ¿Cómo has estado? — Me gritan desde la espalda y volteo. Es Johnny — ¿Que te trae por aquí primo?— le pregunto y lo abrazo saludándolo. — Hacer un negocio con tu padre, no era nada importante y ¿qué me cuentas? ¿cómo vas en la universidad? tengo entendido que ya vas por la mitad de la carrera ¿o no? — No quiero hablar de la universidad en estos momentos la verdad, mejor hablemos de ti, tienes que contarme todo bien ¿Cómo te ha ido en Canadá? Viniste desde muy lejos para hacer negocio con mi padre debe ser algo bueno — Sí así es... — guarda silencio incómodo. Esto me huele un poco mal. — ¿Qué te parece si jugamos un rato? Hace mucho que no toco un Play Station. — ¡Sí vamos! pero te aseguro que te ganare todo el tiempo, ahora eres como un novato — ¿Y si yo te gano? Me golpea el hombro. — Habrá sido porque yo te deje ganar. Nos reímos y subimos las escaleras corriendo veo a mi padre salir de su habitación. — ¡Hijo llegaste! y por lo visto ya sabes que tu querido primo está de visita hoy. — Sí está sí fue una sorpresa bastante inesperada ¿y mamá?— le pregunto mientras él se ve en el espejo del pasillo acomodándose la corbata. — Saldremos a una cena solos, hace mucho que no salgo con tu madre y creo que ya es necesario que se distraiga un poco. — Deberían planear un viaje juntos— propone mi primo. — Creo que tienes razón Johnny, lo hablaré con ella, a ver que lugar le gustaría visitar. — Bueno tío nos vemos ¡diviertanse! — entramos al cuarto cerramos la puerta y yo me acerco a Playstation para prenderlo Y colocar un juego de pelea. —¡Te voy a ganar y te dejaré como una cucaracha!— exclamo siendo competitivo Comencemos a jugar y así pasaron las horas y no paramos hasta que lo deje ganar, por lo visto el es más competitivo de lo que pensé. — Creo que ya estoy muy cansado deberíamos comer algo— le digo y el estómago me ruge. — Sí pídele Ingrid que nos prepare algo para cenar. — ¿ Y si mejor pedimos una pizza? Llena más y creo que la noche sera larga. — ¡Sí! pidamos una pizza con orilla de queso. — Toma su teléfono para hacer una llamada. Me acuesto en la cama y solo espero a que llegue la pizza. — Cuéntame primo ¿cuanto sabes de los negocios de tu padre? — Solo se lo necesario, que ha creado sucursales de autos, una lavandería y tiendas de ropa todo a un mismo nombre. El se queda callado un poco desconcertado con mi respuesta. — ¿Pasa algo primo?— le preguntó viendo su reacción. — No, no nada ocurre— le noto distraído. — Por cierto, ¿cuál negocio venías a hacer con mi padre? — Creo que deberías mejor preguntarle a él, yo no sé en realidad, puedo hasta volverme una lavadora con tal y recibir dinero — se ría a carcajadas. Reconozco cuando alguien trata de evadir un tema, pero trataré dejarlo pasar por ahora. — ¿En verdad estás seguro que tu papá no te ha mencionado algún otro negocio? ya sea dentro del país o fuera— cuestiona johnny mientras coloca una partida en el PlayStation. — Dime lo que tú sabes primo si tienes algo oculto es mejor que me digas ya. Cuando está apunto de decirme una palabra escuchamos el timbre de la puerta sonar. — Oh al parecer llegó la pizza ¡Genial! porque muero de hambre. Él baja corriendo las escaleras. Vaya que bueno es evitándome. Entra de nuevo a la habitación con la caja de pizza. — ¿Pediste la más grande cierto?—le pregunto y el tira la pizza sobre la cama, la abro y veo que si. — Entonces primo ¿no me vas a decir qué otros negocios tiene mi padre? — Es muy tarde para tocar temas incómodos, ¿después hablamos de eso te parece? — Está bien... solamente porque tú lo dices voy hacerlo. Más te vale que después me cuentes todo — Claro que sí — le mete un bocado de pizza. Mi papá a veces es algo misterioso pero no sé hasta que punto lo será. Continuó comiendo y el coloca la televisión Mientras tanto para una partida de fútbol y como algo típico que hacíamos de niños, nos pusimos escogimos un equipo contrario el del otro. Agarró mi teléfono por un momento y viene mi mente todo lo que pasó temprano, esa cachetada que le dio Adara a ese chico, inolvidable. Esa chica que quedó en medio de todo debe estar muy ofendida porque le pegaron a su novio. Es sorprendente como ellas se dieron cuenta del beso justo en el momento que paso, fue como si el destino hubiera querido que eso pasará desde un principio. El rubio y la porrista llevaban unos minutos hablando y casualidad que justo cuando fue el beso ella apareció. — Primo, mi equipo va ganando— comenta sacándome de mis pensamientos — Menos mal no estamos apostando— me río. — ¡Rayos! tenía que haberte retado desde un principio. Nos acostamos y seguimos viendo el partido hasta que ¡mi equipo ganó! fue un giro de 190 grados porque iba perdiendo. — Creo que tú vas a pagar la próxima pizza que ordenamos es lo justo porque perdiste— me burlo. Me pregunto cómo habrá tomado dará todo lo que pasó...
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