Capítulo 5

1686 Words
Noah — Bueno Noah, como ya sabes, si quieres recuperar el año perdido deberás hacer unos cuantos exámenes además de dar tutorías.-dice el vicerrector de la Universidad. — ¿Tutorías?-pregunto con una mueca. El asiente. — Eso si quieres recuperar el año perdido-menciona. — Bien.—acepto rendido. Salgo de la oficina y me dirijo a los vestidores. Toca la clase de deportes, que por cierto siempre ha sido mi favorita. Luego de cambiarme me dirijo allá con tranquilidad hasta que siento un pequeño cuerpo chocarse conmigo, en un acto de reflejo sostengo a la chica para que no se caiga y ella levanta la mirada, los ojos grises de la chica nueva impactan con los míos. Su cara sonrojada la hace ver sumamente tierna. Alzo una ceja en su dirección y ella habla. —Ehhh.. Yo... Lo siento-susurra estabilizándose. —No te preocupes -respondo dándome la vuelta y entrando en el campo no sin antes darle una última mirada. Esa chica es preciosa. Su cabello castaño está sujeto en un moño desordenado y sus ojos no se despegan de mi a medida que entró en la cancha de deportes. La plática que tuvimos hace unos pocos días viene a mi mente pero sacudo la cabeza. No debo pensar en nada de eso. El profesor indica que empecemos a calentar dando un par de vueltas a la cancha. Ryan se posiciona a mi lado y yo sonrío levemente. — ¿Listo para jugar hoy? - pregunta acomodándose en su lugar. La verdad sigo con la mente perdida pero no es algo que suelo comentar. — Si. (...) Entramos a vestidores y siento el sudor correr por todo mi cuerpo. — Entonces ¿deberas dar tutorías para recuperar el año? - pregunta Ryan quitándose la ropa y poniéndola en el casillero. —Si, ojalá fuera solo los exámenes, no me importaría, pero ahora debo asesorar a los nuevos que les vaya mal en matemáticas. — hago un mal gesto. Me termino de cambiar para dirigirme a la siguiente clase. Supongo que este año será más fastidioso que el anterior. Escucho a lo lejos a la profesora de contabilidad explicar, siento que ya se todo esto, quisiera irme ya a casa. ¡Casi lo olvido! Debo ir a ver al vicerrector para que me dé una lista de los posibles estudiantes para las tutorías. Esto no puede ser peor. (...) — Aquí tienes Noah, y no faltes a tus próximos exámenes para que estés a nivel muy pronto. —me entrega una hoja en la mano y se despide cordialmente. Dirijo mis pasos al auto y comienzo a leer los nombres. - ¿Adara Alcott? - me cuestiono con el ceño fruncido. Tienes el mismo apellido del rector. Que más da, tocará ser su tutor, por lo menos en matemáticas, se que ve que no es fuerte. Me pregunto... ¿Quien será? (...) Abro la puerta y lo primero que veo es a mi madre acostada en el sofá viendo una película romántica, algo típico de ella. Dejo el bolso en el costado del mueble y me siento a su lado. - ¿Cómo te fue hoy? - dice sin despegar la mirada de su película. - Normal, como todos los días. Respira profundo y exclama - Ella siempre le gustaba ver este tipo de cosas conmigo, una peli o una serie - sus ojos se tornan cristalinos. No tengo nada que decir así que solo me acerco un poco y la abrazo. A veces las palabras no son suficientes para calmar una herida. (...) - ¡Tienes que ir! Irán chicas lindas y nuevas. - No. - Vamos Noah, tu nunca faltabas a una fiesta de bienvenida. Vaya que es insistente. El mismo lo dijo "faltabas" del verbo pasado. - No lo sé Ryan, ya no me gusta estar rodeado de niñas caprichosas que solo quieren llamar la atención. - Te ayudará a despejar la mente por lo menos. - Lo pensaré - cuelgo la llamada. Tomo los audífonos y me los colocó. Veo hacia el techo y admiro cada dibujo que hay plasmado en él, no puedo evitar darme cuenta que antes hacía muchas cosas. Pero ahora nada tiene sentido. Quisiera solo escapar, o regresar el tiempo a donde estaba ella, cuando nos sentábamos juntos a cenar en la mesa, o cuando solíamos pelear. Sus regaños y quejas sobre mi, nunca pensé que iba a hacer tanta falta. Como me arrepiento de haberle dicho fastidiosa, si ella tan solo supiera el vacío que ha dejado. Mi madre es mujer fuerte, a pesar de todo a veces se ríe y habla como si nada, aunque hay días difíciles, donde es inevitable no recordarla. (...) Me siento en las gradas viendo el campus, de repente, viene a mi mente el recuerdo de Amy. Su forma de reír y de expresarse, la extraño. Cierro mis ojos y me hundo en un profundo dolor, de cual no quiero salir. Lágrimas llenan mis ojos pero trato de secarlas con el vendaje de mis manos. La frustración y sentimiento de culpa se acumulan dentro de mi. Me acomodó y arrecuesto mi espalda, cerrando mis ojos evitando cualquier mirada incómoda, de repente siento que alguien toca mi hombro. Me alarmó y volteó. —No tienes la culpa de nada hermanito —salto del susto— sonríe dulcemente. ¡Es Amy! Se ve tan real como siempre. —¿Tienes idea cuánto te extraño? — la miro fijamente llenando de alegría mi ser. Ella se ríe — yo siempre estoy aquí para ti hermano. — ¿Noah? ¿Con quién hablas? - interrumpen y yo giro de imprevisto. devolviendo mi mirada rápidamente, me doy cuenta que ya Amy no está... — ¿Te ocurre algo? — pregúntale al verme un poco confundido. Creo que esta ilusión que acabo de tener fue demasiado. Ahora como le explico a esta chica lo que paso, quedare como un loco. — ¿Que quieres? — la miro mal y me levanto para irme. — Te vi hablando sólo, bueno, debe ser parte de tu bipolaridad — noto el sarcasmo en su comentario. Por lo menos no me hizo sentir incómodo aunque si me sorprende está chica de ojos grises. No creo que seguir aquí sea conveniente, además, no quiero hablar con nadie. — Me voy. — digo bajando la gradas. Le doy la espalda — Adiós. — responde y se va como si nada. De reojo, me doy cuenta que baja por el otro lado de las gradas. ¡Wow! demuestra una indiferente ante mi arrogancia. Ella tiene una belleza que me encanta. Dejo mis libros en el casillero y cierro, por lo menos ya acabo este día. - ¡Hermano! - exclama eufórico. Ryan como siempre. - ¿Que te parece si vamos por unas hamburguesas? No tengo nada que perder, además, hambre si tengo ahora. — Si vamos. — Así se habla — entusiasmado me desordena el cabello. Nos traen las hamburguesas y si se ven apetitosas, tienen de todo. — No le han negado nada, ¡amo este lugar! - le da un beso al pan — deberíamos venir más seguido. Entre sonrió burlandome y comienzo a comer mi hamburguesa con doble carne y triple de queso. Entre tan cosas, esto si me hace feliz al final de día. — Y dime, ¿qué pasa con la chica nueva? — dice con la boca llena. — ¿Cuál? — trato de hacerme el loco — no se de que hablas. — ¡Oh por favor! como te atreves a mentirle a tu amigo, yo veo como ella te busca y de alguna forma siempre entablan una conversación. Resulta que ahora eres espía. — Nada importante, ni siquiera se su nombre. (...) Entro a mi habitación cerrando la puerta con llave, me quitó la camisa y me siento sobre la mesa de estudio. — Bueno, veamos a quienes debo escribirle para que nos encontremos en el aula 7 para la asesoría con matemáticas, veo que los temas que a ellos le toca ver son muy fáciles. - tomo el celular en mis manos y miro la hoja. Están los números de teléfono de los estudiantes, que aburrido tendré que escribirle a cada uno — hago una mueca y busco para enviar un mensaje. La primera será... Adara.. Alcott. (Al día siguiente) Mi cuerpo no quiere reaccionar hoy, por alguna razón la cama se siente más cómoda que nunca. Me estiro sacando mis brazos de entre las sábanas. — Hoy será un gran día —cabe el sarcasmo en mi propio comentario. Tomo una ducha y busco en mi clóset una camisa azul eléctrico y unos jeans n***o, zapatos deportivos negros. Me acerco al espejo y mi miraba baja detallando un vieja pulsera de mi hermana... La agarro y comienza a ver sus detalles, la guardaré bien. Termino de alistarme y me dirijo a la cocina por un poco de leche en el refrigerador y saco un cereal de la alacena, un desayuno práctico. — Hola hijo, buenos días — me da un beso en la mejilla. — Hola mamá, ¿Que sabido de papá? El casi nunca está, a veces me pregunto si eso generará más sentimiento de soledad en ella. — Ya logro cerrar un trato con una empresa muy importante en Francia así que esperemos este fin de semana este con nosotros — sonríe falsamente. Mejor no pregunto más, creo que la haría sentir peor. — Cuando venga, deberíamos salir a cenar juntos — digo tratando de animarla. — Me encantaría hijo, le diré a tu padre y así apartamos una mesa en el restaurante Lalo beach, su vista al mar es hermosa. — Que así sea mamá, ¡me voy! antes que se haga más tarde — le doy un beso en la frente. (...) ¡Estoy llegando tarde! Todos lo estudiantes deben estar en el aula esperando que yo llegue. Acelero mis pasos para por fin la puerta con el número 7. Me detengo un momento acomodó mi cabello y entro. Tú... ¿estás aquí? No creo lo que mis ojos ven.
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