Capítulo 28

1753 Words
Capítulo 28 Noah. Ahora, al ella tomar mi mano, siento mi piel se erizarse al igual que mi corazón se acelera. Tengo que admitir que ella me gusta mucho. Cada vez que habla, me encanta más. Tomados de la mano, me lleva hasta la parte trasera de la casa. Es un jardín muy bonito para hacer una fiesta, incluso le pusieron bastante decoración, ¿Será que alguien les ayudó o serían entre ellos mismos? Volteo a mi derecha y veo al amigo de Adara un tanto borracho, creo que sus gustos están cambiados porque uno de los chicos estaba sentado en sus piernas con sus rostros encontrados frente a frente. No creo que eso sea precisamente una amistad, aunque tengo entendido que todos los de la universidad dicen que esta parte del equipo de fútbol son gays, los otros si son heterosexuales. Mis ojos siempre han visto cosas que no deben ver, mejor me quedo con Adara y no hago ni un solo comentario de esto. —Buscaremos un lugar ideal para nosotros. —En eso te doy toda la razón— le digo y ella suelta una carcajada. Vuelve a tomar mi mano. Siento como un cosquilleo en mi estómago cada vez que tocó su piel de alguna forma. Sus ojos se ven iluminados la noche y me encanta ver como ella sonríe. Por dentro me derrito. —¿A dónde vamos?—la cuestionó porqué me duele el brazo, pero seguimos subiendo por las escaleras. —El sótano, así podemos salir por una ventana y estaremos en el tejado. —Vaya, eres una chica llena de aventuras. —Tú me has demostrado que puedo hacerlas contigo, después de todo, me llevaste a un lugar con una altura mucho más peligrosa que el techo de una casa—responde con sarcasmo. —Muy chistosa, no puedo luchar contra ese argumento. Subimos al piso, baja una escalera que es hacia el sótano. —La verdad, viendo hacia arriba se ve bastante tenebroso, pero nada que esté valiente hombre no pueda hacer. —Tranquilo yo soy una persona bastante miedosa y nunca me ha pasado nada raro en este sótano, así que puedes subir relajado, yo te protejo— se burla. —Tú me puedes cuidar a mí, pero ¿quién te protege a ti? porque yo de seguro me iría corriendo. —Parece que ahora el que cuenta chiste es otro— nos reímos de nuestros comentarios y subimos al sótano, ella con la luz de su teléfono prende un bombillo. —Esa es la ventana, por ahí podemos salir— la señala. Con mucho cuidado ella acomoda unas cajas que son bastantes en cantidad. Yo le ayudo a subirse y abrí la ventana, salió al techo y vuelve a verme, se ríe porque cree que soy un cobarde. Lo sé, no hace falta que me diga ni una sola palabra. Ella sigue caminando pero no la logró ver más así que con mucho cuidado trato de subir tocando el borde de la ventana, me impulso con todas mis fuerzas porque el miedo a caerme si es inaudito. —¡Listo! ¡lograste subir y no morimos!— me dice mientras está sentada a un costado del tejado. —¿Cuántas veces has hecho esto? —Como unas tres veces con ayuda de wendy. Para poder conversar, sin que los demás estén por ahí escuchando. —Entiendo... Eso quiere decir que, ¿También me ocultas muchos secretos? —No, pero no podemos decir que lo sabemos todo uno del otro ¿O sí? —Buen punto, creo que no hay conversación que no me ganes. Rueda los ojos ante lo que dije. Así que mira al cielo—¿No te parece hermosa está noche? —Si, mucho más si estoy aquí contigo,—la miro a los ojos. —No había contemplado una noche así desde hace rato. Si le doy otro beso, sería la mejor noche de todas. —¿No crees que hace falta algo?—le pregunto. —¿Como qué?—me dice con intriga. —Esto. me acerco y depósito otro beso en sus labios, sostengo su mentón para mantenerla cerca. Siento como el beso continúa, nuestros labios comienzan a sentirse uno al otro con más intensidad. Hasta que lentamente nos vemos cara cara, y siento que esto sea vuelto una noche perfecta. La mejor que he tenido después de tanto tiempo. (...) Las horas han pasado y se han sentido como minutos. Quisiera que esta noche fuera eterna pero en algún momento debe acabar —¿No crees que es hora de irme?—miro al reloj percatado de la hora. —¿Ya te quieres ir? —Quisiera quedarme aquí para siempre. Ella sonríe, sería feliz si el tiempo se detuviera justo ahora. —Mejor vayamos a la fiesta, antes que alguien sospeche—me dice ella y se levanta con cuidado en el tejado. —Nunca había tenido tanto miedo de caer de una altura, como hoy. —Te aconsejo que no mires tanto hacia abajo o te vas a caer de verdad— se burla. —Créeme que no estoy de humor para chistes en este instante. Ella con mucha confianza se mete por la ventana y cae sobre las cajas, yo me acerco poco a poco tambaleando. Trato de bajar con cuidado y cuando por fin entro, me sostengo del borde, me suelto para caer también sobre las cajas. —¡Estamos vivos!— se alegra agitandome. —¡Eres una persona cruel te burlas de los miedos de los demás!— exclamo con sarcasmo. Bajamos las escaleras y continuamos caminando hasta los muebles de la sala, nos damos cuenta que todo el mundo está afuera celebrando y bailando en la piscina, ni siquiera su hermano o sus amigos están aquí. Así que nos sentamos un rato en el mueble. Me puse acariciar su mano la más cálida y suave de todas. Amy, cómo me gustaría que estuvieras aquí para que conociera a Adara. Creo que ella si te hubiera caído bien, al fin tengo buenos gustos. Me encanta hablar con ella así sea de Simple tontería y es muy valiente siempre está dispuesta a todo. —¿Te puedo pedir algo súper extraño?— le pregunto. Ella voltea curiosa—Sí claro, dime. —El próximo viernes iré al cementerio, es para ver si han hecho un buen mantenimiento a la lápida de mi hermana. —Por supuesto que sí, ¡Quiero ir contigo! —¿De verdad? —Sí, ¿Por qué no iría? —No lo sé, es algo que pocos te piden. —En eso tienes mucha razón, pero no es como que todos los días venga alguien y me diga que vayamos al cementerio. Pero siento que valdrá la pena si es contigo—mantiene su voz firme, segura de lo que habla—¿Crees que sea un momento muy delicado para ti?—me pregunta. —Tranquila eres la única que no me ha visto como si fuera alguien estable, que en cualquier momento se fuera a derrumbar—dicho eso, me levanté para irme. —¿Ya te vas? —Acompáñame a la salida, no quiero regresar tan tarde a casa. Pero podemos seguir hablando por mensaje... Si tú quieres. —Claro. Al salir de la casa, me subí a mi auto, mantengo la ventanilla abierta para seguir viendo la cara de Adara, por lo menos antes de irme. Saco la llave y le quito el seguro al auto. —Espero que la hayas pasado muy bien,—acaricio su cabello. —La pasé mejor de lo que creí—sonríe y acaricia mi mentón. —¿No me quieres dar un beso de despedida?— le digo de manera picarona. —Sí—se acerca y me da un beso en la mejilla. Es sería... No fue como yo esperaba, pero algo es algo. —Nos vemos ojitos grises—enciendo el auto y acelero. Me siento diferente al llegar a casa, tiro la llave en el mueble, me voy a mi cuarto para abalanzarme sobre la cama, miro mi teléfono. De seguro me escribirá en un rato, la fiesta pareció estar en su mejor momento, pero la verdad, la notaba algo cansada. —Mensajes— —¿Estás ahí?—le envío un mensaje. De inmediato me respondió. —Sí, me vine a acostarme. Lo sabía, de seguro estaba esperando que yo me fuera para ella poder acostarse. Atender a su hermano no debe ser nada fácil, deben estar al tanto de sus cuidados y una fiesta después de llevar un horario estricto entre dormir, atenderlo, y estudiar, debe ser algo complicado salir de la rutina. Prendo el televisor para ver una película mientras me da sueño, para quedarme dormido, hoy no hay nadie en la casa porque la puerta del cuarto de mi padre está abierta, de seguro salieron a cenar o a pasar el fin de semana solos. Me alegra mucho ver que mi padre se ha dedicado a distraer a mi madre y ayudarla a superar la pérdida de mi hermana, la he visto mucho mejor, con más fuerzas para seguir adelante, e incluso me ha preparado el desayuno estos últimos dos días. Todo dependerá ahora, sí en esta semana no se pone a regar las flores teniendo un jardinero. Entró a mi cuenta Netflix y pongo una película de acción. Mis ojos se sienten cansados y comienzo a cerrarlo inconscientemente. De repente siento mi teléfono vibrar se me había olvidado que estaba hablando con Adara. Abro el mensaje y lo que estoy leyendo, me deja frío. —Por favor, ven a sacar a Cody del cuarto, está muy borracho y me está acosando. ¿Quién será Cody? no me señaló cuál era. Tengo que ir, esto no suena nada bien. Me levanto rápidamente de la cama y me dirijo hacia mi auto a toda velocidad, me colocó el primer pantalón y franela que veo. Solamente un descarado se atrevería a tocar a una niña como Adara. Ese idiota no se va a dar cuenta del primer golpe que le dió. Debo apresurarme antes que sea muy tarde, aceleré el auto muy rápido, cuando me bajé solo recuerdo haberle puesto seguro al carro, entré de golpe por la puerta principal. Veo que hay mucha bulla, pero por ningún lado la veo, es decir, que sigue en su habitación. Corro a su habitación, y la furia me ciega por completo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD