Sara se puso a la defensiva, no permitiría que su noche fuera dañada por dos hombres más. Ella sigue convencida de que puede continuar con su camino pero uno de ellos se atraviesa evitando que esto suceda. —¿Se les perdió algo? —ella responde con seriedad. —A nosotros no, pero lo más seguro es que a ti sí. ¿No hace mucho frío para que una mujer como tú esté sola a esta hora? —No, no lo hace. Adicional no estoy esperando que un par de imbéciles se me acerquen a preguntarme algo tan simple como eso. Ahora, si me disculpan necesito pasar —ella dice completamente furiosa. Aquellos hombres comienzan a reír, uno de ellos chasquea con su lengua y hace que su cuello suene, tronandolo con fuerza. Sara levanta sus manos como si fuera a golpear alguno de los dos causando gracia en ellos. —No

