Sara pone un poco de música, cambia sus zapatos por unos calcetines calientes y alista un par de cosas más, le emociona esto, como si fuera una niña pequeña. Le emocionaba el cambio de Patrick, pero sobre todo, le daba más emoción saber que él quería darse una oportunidad. —Podría acostumbrarme a verte bailar y cantar canciones de navidad, creo que podría aprenderme unas cuantas y así no me sentiría tan perdido. —Ella se ríe—. No puedo creer que hasta cambiaste los delantales y manteles de la casa. Te apoderaste de ella. —Esa era la idea, era lo que estaba planeando desde el principio —ella menciona con una mirada malévola. —Entonces sigue así, no te detengas. ¿Empezamos con las clases personalizadas? —Por supuesto, creí que te habías arrepentido —ella dice con gracia. Camina hasta

