»Capítulo 3«

1067 Words
Iba en el auto con mi familia, me encontraba algo ansiosa. La cena había transcurrido bien pero hubo algo que me dejo pensativa y emocionada a la vez. Iría de vacaciones a la casa de la playa con mis hermanos, ellos habían tenido esa idea. Mis tíos habían aceptado pero con sus dudas, le aterraban que sus pequeños no tan pequeños viajarán solos a un lugar solitario. Teníamos una isla solo para nosotros y ahí era donde quedaba la casa de la playa, solo he ido una vez y me emocionaba volver a ir, lo que me tenia pensativa ni lo se, solo era un mal presentímiento de todo esto. — ¿Qué te pasa cariño, no te emociona ir de vacaciones con tus hermanos? - cuestiono Merry, mi tía y como mi madre. —Si claro que me emociona la idea - le di mi mejor sonrisa. — ¿Entonces por que estas tan callada? - pregunto esta vez Damián. —Has estado extraña desde la mañana - dijo Lucían. —Estoy bien enserio, ya dejen de preocuparse, solo he estado algo estresada por los exámenes qué he tenido esta semana - recosté mi cabeza en el hombro de Damián y tome la mano de Lucían dándole un leve apretón. Los quería con mi vida, mataría por ellos si así sería, son la única familia que me quedaba, cuidaron de mi aunque no era su responsabilidad. A ellos les debo lo que soy ahora. Ellos no protestaron más y conformes con mi respuesta todo se quedo en silencio no uno incomodo, más bien un silencio calmado, donde nada afecta, solo estan los que mas quieres y tú, amo estos momentos con mi familia, se siente como si todo estuviera en paz. Llegamos a casa y lo primero que hago es bajar del auto entrando rápidamente y subiendo los escalones, estos zapatos me estaban matando y el vestido me estaba incomodando, soy más de andar con ropa cómoda y no con los absurdos vestidos. Doy un respiro al estar con mi grandiosa ropa cómoda y me tiro a la cama mirando el techo, tomo mi teléfono y respondo algunos mensajes qué tenia pendiente. Escucho unos leves toques y respondo con un adelante, veo que por la puerta entran Damián y Lucían con su típica sonrisa de "yo no rompo un plato" les sonrió por igual y dejo el teléfono a un lado. — ¿Podemos dormir contigo? - pregunta Lucían con un puchero, Damián lo sigue haciendo ojos de cachorrito abandonado. Río y asiento, colocándome en el medio para que ellos se acuesten a mis lados. Esto es otra cosa que me gusta hacer con ellos, tenemos esa costumbre de dormir todos junto, es algo raro y me tía nos ha regañado por eso, pero para nosotros es lo mejor. Esas noches así se basan en contar anécdotas mientras reímos, hablamos de todo un poco, estos son momentos tan simples que para nosotros son tan valiosos. —Te amo - dice Damián mirándome como si yo fuera algo especial. —Te amo - le sigue Lucían tocando mi mejilla con ternura. —Y yo los amo - comentó sonriendoles a ambos, dándoles un beso a cada uno en la mejilla. Y así fue como pasamos la noche, para al fin caer rendidos. [...] Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe, estoy preparandome para la fiesta que darán esta noche en casa de uno de los chicos del instituto. Me pongo un vestido n***o con un escote transparente y no tan llamativo, el vestido es dos dedos más arriba de mis rodillas y es de vuelo, me coloco uno zapatos altos de color n***o, me amarró el pelo en un chongo y no me maquilló, odio con mi vida el maquillaje. Me miro al espejo cuando termino de arreglarme, la verdad estoy algo incomoda, quisiera ponerme algo más tipo "vagabunda" pero se que Nathalie me mataría por llegar así, de tan solo recordar la última vez que fui a una fiesta vestida así mi cuerpo tiembla, Nathalie puede dar miedo si se lo propone. Abro la puerta de mi habitación al ver el mensaje de mi loca amiga, diciendo que ya estaba afuera. Bajo los escalones y justo en ese momento veo a mis chicos tatuados mirándome con el ceño fruncido y algo más en su mirada que pasó desapercibido. — ¿A donde vas? - cuestionó Lucían. — ¿Y con permiso de quién? - siguió el otro. Odio cuando hablan en esa forma, como si fueran gemelos y también odio en algunas ocasiones que sean así de sobreprotectores. —Con el permiso mio y el que me dieron mis tíos, si ambos - puse énfasis en lo último dicho empezando a caminar hacia la salida. Damián me agarro por el brazo añadiendo un poco de fuerza, yo lo mire dudosa por eso. —No iras - dijo a secas. —Perdón, yo voy porque voy - me zafe de su agarre. —No iras y menos vestida así - dijo Lucían impidiéndome el paso. —Pero que les pasa, hoy están peor que nunca. Quitense - ordene. Cuando iban a seguir hablando, Peter mi tío, bajo por los escalones preguntado el por que de nuestro escándalo. —Pues que tus quedirísomos hijos no me quieren dejar salir, disque porque estoy vestida como puta barata - pues creo que mentí con esto último, pero da igual eso les enseñará a no molestar tanto. Mi tío los ve con enojo y yo solo pongo mi mejor cara de niña buena, aunque esto no es mentira. —No les vuelvan hablar así a Lucía, vallan a sus habitaciones ahora - señaló los escalones y yo solo veo a mis hermanos con una sonrisa que mi tío no ve, por lo contrario ellos me ven molestos y yo infantilmente les saco la lengua. Cuando ellos ya no están en nuestro campo de visión, Peter se acerca a mi diciendo que no les haga caso y que me veo hermosa, me da un beso en la frente y me recuerda la hora de llegada. Me despido de él y luego salgo acercándome a Nathalie qué me ve molesta por mi tardanza le explico todo y luego nos vamos a la dichosa fiesta. [...] ~L~ — Oh pequeña desearás no haber hecho eso. ~D~ — Oh ángel mio, lamentarás tú desobediencia.
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