Tomé una hoja para anotarle a Ivo todo lo que debía traer del supermercado para la cena del día siguiente, había decidido ayudarle, pero no se lo dejaría fácil, él tendría que hacer lo propio, después de todo, ambos vivíamos en la misma casa y sí yo iba a cocinar, él tendría que traer las compras, además de que cuando llegará, él limpiaría por los rincones en los que había polvo y dejaría los cristales del ventanal, inmaculados. «No se la dejaré fácil», pensaba, sobre todo después de lo que había dicho de Deniska, esas palabras me habían sacado de mis cabales y no era para menos. Este era mi momento haría que me escuchará y que entendiera. Terminé de escribir sobre el papel, y todavía esperaba a que regresará de la llamada para hablar con él, de una vez por todas, le propondría una terap

