+++++++++++ Las semanas han pasado como si el tiempo se hubiera convertido en un jarabe espeso y dorado. Dante ha sido una sombra constante, un guardián cuya intensidad rozaba la asfixia, pero cuya dedicación no podía cuestionar. Me ha cuidado como si fuera la última joya de una corona en ruinas. Estaba pendiente de cada bocado, de cada hora de sueño, de cada pequeño suspiro que escapaba de mis labios durante las noches de insomnio. Pero hoy, el aire se siente distinto. Hay una quietud extraña en la villa. La Dra. Salió temprano a buscar los últimos suministros médicos porque Dante se negó a que el parto fuera en un hospital público, quería una sala de cirugía privada aquí mismo y las cocineras han ido al mercado del pueblo. Estoy sola en el jardín. Es una mañana inusualmente cálida para

