Es tan difícil no extrañarlo, esa manera de quererme y esos te amo tan fugaces que salían de sus labios, empezaron a volver al igual esas miradas tan directas y desvergonzadas que me dedicaba y si, nadie ocupa ni ocupará su puesto porque él es el único que cabe en su lugar que creé, en el fondo de mi corazón. —Siempre te necesité, Danna—vuelve a decir haciendo que mis ojos se llenaran de lágrimas. —Yo también siempre te necesité, mi amor—suelto entre llanto y él me abraza dejando de sostener su cabeza. —Ya nena, cálmate. Esa nena sonó a lo más dulce que había escuchado desde ese maldito disparo. —Solo llegan recuerdos de escenas en forma de espasmos. Al menos es un avance y si valió la pena todo por volver a ver esa luz al final del túnel. —Bueno, es un avance, Aarón—sigo llorando.

