Aarón Estaba a punto de estallar de rabia, la ira se apodera de mi cuerpo mientras el rostro de Danna muestra diversión. La tiré del brazo y salimos de ese lugar, donde la música sonaba muy fuerte y los demás estaban discutiendo con mis hermanas. —Me lastimas la muñeca —escucho a Danna decirme mientras aún tiraba de ella. — ¿Fue bonito el espectáculo? — grité. —Fue bonito porque sabía que eras tú—contestó —. Y mejor cálmate porque la que debería estar enojada soy yo por no confiar en mí—vuelve a decir. —Confío en ti, Danna, pero no me gusta que nadie le baile a mi mujer y lo sabes. —Ya salió el tóxico de Aarón Davis. — Si amar con locura a mi mujer es ser tóxico, pues lo RECONOZCO SOY TÓXICO —volví a gritar. —No quiero discutir. —Pues yo sí, mira lo que he tenido que hacer para e

