Danna En la vida todo se puede estar bien o estar mal. Esa mirada que penetraba directamente en la mía hacía que mi interior arda en llamas dolorosas y que me quebraba cada rincón de mi ser, incluso los primeros días de haber conocido a Aarón no me miró como lo hizo hoy por haberle llamado "idiota". —No te tengo miedo—articulé mientras lo tenía encima de mí. —Deberías, porque no soy el Aarón que te amaba, eso ya no existe. —Estoy de acuerdo, el Aarón del que me enamoré no se alejaría de sus hijos por nada del mundo, pero está claro que tú no eres ese. Se vuelve a formar ese silencio tan tormentoso para mí mientras él me tenía encarcelada entre su cuerpo que tanto deseo acariciar. —Lárgate—se incorpora. —Me voy por ahora, pero si tienes conciencia volverás a casa por tus hijos, aun

