Nick intentaba tragarse los gemidos mordiéndose el labio inferior mientras Blake continuaba el oral que había comenzado. Con la mano que tenía libre, Nick sujetó el cabello del otro y lo apartó. Blake retrocedió y miró a Nick, tenía sus mejillas y la punta de la nariz sonrojado. Nick apartó su mano de Blake y comenzó a masturbarse lentamente.
El otro se apartó el cabello de la cara y abrió el botiquín detrás del espejo. En una bolsa ocultada al final de la caja se encontraban un par de condones que había guardado en secreto por si llegaban a ser necesarios. Este era el momento en que lo serían.
—Blake — lo llamó Nick — me gustas un montón ¿lo sabes?
Blake soltó una risita al mismo tiempo que cerraba el espejo.
—Claro que lo sé, joder.
Blake le dio un beso a Nick tranquilamente. Cuando se apartaron Nick le sonrió y bajó del lavabo. La diferencia de altura de nuevo se hizo presente. Nick apenas alcanzó la barbilla de Blake para darle un besito y el otro rio con ternura. Nick tomó el condón de la mano de Blake y lo abrió, se puso de cuclillas y bajó el bóxer de Blake. Tomó su erección con una mano y la puso en su boca.
Blake cerró los ojos mientras el otro se dedicaba a él. Cuando los abrió se topó consigo mismo en el espejo. Soltó una risita estúpida ante la divertida escena. En el espejo solo podía ver la cabellera despeinada de Nick moverse de un lado a otro y los ligeros espasmos que su propio cuerpo causaba cada vez que Nick pasaba la lengua por la punta de su pene. Entonces el castaño finalmente decidió colocar el condón en Blake y lo ajustó hasta el fondo. Se levantó y dio media vuelta, quedando de espaldas a Blake.
El otro esperó a que Nick se apoyara y se acercó a besarle el cuello de nuevo. Su pene rozaba la piel de Nick y sentía cada vez más desesperación y deseo. Miró de nuevo al espejo. Nick lo esperaba con sus ojitos cerrados. Le tomó de la barbilla y levantó el rostro para poder verlo bien a través del espejo y sonrió. Dos años y seguía enamorado de esa preciosa cara.
—¿En algún momento piensas entrar o...?
Blake soltó una risita nuevamente.
—Pídelo.
Nick sonrió con morbo y acercó sus glúteos hasta el pene de Blake, que ya intentaba acomodarse para entrar, con una mano Nick tomó el rostro de su novio y le susurró al oído.
—Hazlo.
—Como ordenes — respondió el más alto y se deslizó dentro de Nick.
Nick soltó a Blake y se apoyó de nuevo en el lavabo. El pelinegro comenzó a moverse dentro lentamente y recargó su frente en los hombros del castaño. Quizás era por la hora, pero sus cansados cuerpos estaban... sensibles. Cada estocada se sentía mejor que la anterior y Nick tenía que cubrirse la boca para no soltar sus gemidos. El ruido de sus cuerpos chocando fue incrementando y Nick bajó su mano para acariciar su propio m*****o.
Mantenía sus ojos cerrados, dedicándose exclusivamente a sentir el momento. Blake por su parte, estaba tan concentrado en seguir estimulando su punto G que dejaba que sus jadeos saliesen. Nick aumentó el ritmo de su masturbación y con los empujones que el otro le daba, con el placer que sentía, no le fue difícil llegar al orgasmo. El tibio semen corrió por su mano al salir y su interior se volvió hipersensible, cosa que resultó un estorbo cuando Blake, alcanzando su propio límite, aumentó la velocidad que llevaba.
Abrió sus ojos ante la incomodidad y se miró al espejo. Su rostro sonrojado y el movimiento de su cuerpo le recordó aquella frase que le dijeron alguna vez. Esas palabras llenas de sorna y desprecio sonaron en su cabeza. "Joder, ¿has visto la cara de zorra que te cargas?"
Entonces Blake se vino, dando una última estocada más fuerte que las anteriores, empujando al más bajito contra el espejo.
Cuando Blake se relajó salió de Nick y notó lo tenso que estaba el otro. Nick apartó la mirada del frente y Blake se dio cuenta de lo que había estado mirando con atención. ¿Qué tenía de extraño el espejo?