Bajamos con una gran sonrisa al comedor, le guiño un ojo a Julius, este niega con su cabeza. Me adelantó a él.-¡Hola madre!. -El rostro de Bella convulsiona y la cuchara se desliza de su mano, ¿Ella me ama?, no lo creó. Mi hermano muerde su lengua para no reir, sin dudas es un Krust. -Madre, buen día. -Cariño, buen día. -Su expresión facial se relaja, le susurró una palabras a mi hermano y su rostro nuevamente se pone feo. -Hermanito creó que los ojos de tu madrastra son dagas que intentan matarme. Además me da escalofríos como te observa. -¿No estan demasiados acaramelados?, hijo no puedes faltarme el respetó así. -¿Cómo le faltamos el respetó?. -Le pregunto sin lograr entender su reclamo, no tiene sentido. -En primer lugar no me llames madre, tú no sabes las reglas de esta casa.

