—Bueno, diviértanse mucho. Ya no te veo hasta mañana. –le digo y le doy un abrazo. Ella se queda al pie de la escalera mientras yo bajo. —Lista mi amor. Vamos. –le digo a mi hijo quien salta de los brazos de su abuelo. —Ya me voy abuelo. Te quiero mucho. –le dice a mi padre. Ambos se adoran. Hay un gran lazo entre ellos y me llena de ternura. —Yo también mi niño, yo también te quiero mucho. –la escena es muy enternecedora. Me despido de mis padres y salimos. Mi corazón siente una leve punzada, pero me fuerzo a sonreír. No mucho después, estamos llegando a casa de mis tíos. Me estaciono en la entrada, y cuando estoy ayudando a mi bebé a salir, siento la presencia de alguien detrás mío. Me giro para ver de quién se trataba y veo el rostro de una de las empleadas de mi

