Se ve que el tipo ya tiene conquistadas a todas las mujeres, por lo que ninguna lo cuestiona de más. —Puedes preguntarle al cirujano. Creo que es el más adecuado para decirte si puedes entrar o no. Él asiente y se dirige a enfermería. Tarda alrededor de diez minutos y regresa con nosotros. —Tengo la autorización. Les informaré cualquier cosa que pase. –Sam le dice que sí con su cabecita, mientras sus ojos siguen rojos de llanto. El chico se aleja al área de quirófano y yo cuestiono a mi esposa con la mirada. —Annie me habló de él. Es su buen amigo y protector mientras estuvo lejos. Sé que ama a mi niña y a su hijo. Y si existe una posibilidad de que sea feliz con alguien que la quiera como se merece, yo apoyaré a esa persona. La miro fijamente pero no digo nada. Es verdad

