Llego directo al lavabo y me echo agua en el rostro. No entiendo porque tengo tanto calor, si el aire acondicionado está encendido. Levanto el rostro y me observo. Mi cara está roja y mis ojos lucen extraños. —Amiga, ¿estás bien? –me dice una de las muchachas que entraron. Solo asiento. —Si, estoy bien. Mi novio está afuera. –ella se encoge de hombros y sale con su amiga. Me quedo sola un momento, pensando en salir, pero el calor que siento crece más a cada momento. Necesito irme de aquí. Con dificultad abandono el baño y para mi sorpresa, Jacob no está a la vista. Me apoyo un momento en la pared, cuando, sin que lo espere, alguien me toma en sus brazos. Ya no distingo bien, y para mi sorpresa, no me niego. Me abraza fuerte y me recuesto en su pecho. Me siento cóm

