Sé que mis palabras son duras, pero debe entender que lo que hizo fue grave. Que tal vez, lo suyo ya es un caso perdido. Mi hijo se endereza y limpia sus lágrimas. Veo que su alma está destrozada. Por un lado sabe que ha vivido bajo una mentira durante años y por otra se dio cuenta que lastimó por voluntad propia a su verdadero amor. —No voy a rendirme. Si ella luchó por mi durante tanto tiempo, ahora lo haré yo. Pero primero, debo conseguir mi divorcio. –Doy un suspiro. Aún es muy pronto para decir que todo será tan fácil como se escucha. Algo me dice que esa niña le traerá muchos problemas. Pero no le digo nada. Suficiente tiene con todo lo que se enteró esta noche. —¿Te quedas aquí? –él asiente. –Esta es tu casa hijo, y me alegra que hayas regresado. —Siento mucha v

