—De tu padre me encargo yo, no te preocupes. Y ahora vamos a desayunar, que nos están esperando abajo. Le doy un último abrazo a mi madre y salimos de mi recámara. Y es verdad todo lo que le dije. No pienso tratar a Aaron como me trataron a mí. Seré justa y agradecida con él y con su amor. Quizás todo esto tenía que pasar de esta manera para que yo encontrara a la persona que me acompañaría en mi vida. No todos tenemos la suerte de conocer al hombre de nuestros sueños a la primera y lograr que nos amen sin condición. Los cuentos de hadas están muy sobrevalorados. Actualmente se debe trabajar con la pareja para conseguir ese “felices para siempre” y no esperar que esa felicidad caiga del cielo. Tarde lo entendí, pero no me arrepiento. Desayunamos en un ambiente muy agradable

