—¡¡No te permito que la trates así!! –mi novio trata de defenderme. Esto se está poniendo muy feo. –Ella es mi novia y nos vamos a casar. Mejor te vale aceptarla. Lorraine suelta una carcajada. Nos mira como si ambos fuéramos unos tontos payasos que la hacen reír. —Yo soy quien no te permite que me contestes así, y piensa lo que quieras, pero estoy segura de que a tu novia si le afectan mis comentarios. ¿Cierto Annie? Ve que la burla sigue en su rostro. Cree que me ha vencido, pero es que en verdad no me conoce. —Puede pensar lo que quiera. Pero yo no me avergüenzo de mi bebé. Es verdad, su padre me rechazó y yo me oculté, pero no por vergüenza por estar embarazada, sino porque sabía que a mi familia le haría sentir muy mal verme en estado y con el corazón roto. Pero si pude

