—Annie. Muñeca. ¿Aún no olvidas a Liam? –me pregunta y no sé qué decirle. Cualquier cosa que salga de mi boca puede ser muy trascendental. Si le digo que sí lo olvidé, voy a darle esperanzas, que tengo miedo de no cumplir, pero si le digo que no lo olvidé, voy a lastimarlo y eso me dolerá también. —Aaron. En este momento, mis sentimientos no importan. Vamos a enfocarnos en la recuperación de Manuelito. Cuando todo esté bien, hablaremos. –le digo y asiente. —Es una promesa. Pero, si vas a salir a pasear con Elim, es justo que también lo hagas conmigo. –Abro los ojos muy grandes en señal de asombro. Eso es un chantaje, jajaja. —¡No abuses Aaron! , jajaja, pero si, podemos salir si quieres. –le digo y su mirada se ilumina. Como desearía haberlo conocido primero. Si en

