122. Único en su especie Charlene Me despierto en los brazos de mi nuevo novio. La luz del día nos da en la cara, pero no tenemos ganas de levantarnos. Este chico es muy intenso y no me dejó dormir en toda la noche. Y ni hablar del día anterior. Es un hombre insaciable, que me ha dado tantos orgasmos como nunca antes. Pareciera que jamás está satisfecho. Una sonrisa traviesa aparece en mi rostro. Está acostado boca arriba. Su torso desnudo me invita a pasar mi dedo por él. Lentamente delineo su pecho con mi uña, desde el cuello, bajando hasta su “amigote”, que ahora se mira un poco “juguetón”, jeje. Cuando llego al sitio cubierto con la sábana, mi mano traviesa llega a su pubis, para saludar a mi “general”, jajajaja. —Mmm. Esta es la mejor forma de despertar. –me dice Arni

