—Mi bebé hermoso. Te extraño mi niño. —Ruedo los ojos porque ambos exageran. Apenas hace dos días que se vieron. —¿Te has portado bien? –mi hijo le dice que sí y su abuela saca un pequeño premio. Es el superhéroe que le faltaba. Mi hijo corre a enseñárselo a su abuelo y mamá hace pasar a mi tía. —¡Annie! Estás en casa. –me acerco para saludarla y darle un beso. —Sí tia, estoy en casa. Sally no estará el fin de semana, así que me tomé la tarde libre en el centro médico. Le explico brevemente y luego cambiamos el tema. —Ya mi hijo me contó lo de María. No te voy a decir que no me duele porque te estaría mintiendo. Fue una buena hija para mí hasta que pasó lo de Liam. Y no te niego que la llegué a querer mucho. Espero que enderece su camino y busque ayuda profesional.

