—¡Mami! –mi hijo me mira y se emociona. Entro para abrazarlo y comienza a contarme cómo pasaron las cosas. Por supuesto que las cuenta de manera exagerada. —Y esa señora me dijo que Sally estaba triste y yo quería verla para consolarla. ¿Ha regresado? –me dice y me doy cuenta de ella no supo nada. Eso me alegra un poco, ya que no vivió la angustia. —Regresa hoy por la tarde. Será mejor no contarle nada. –le digo y asiente. Me pregunta por la señora bonita que lo cuidó. ¡Por Dios! Hasta mi hijo le dice bonita. —Ella recibió un golpe muy fuerte y la están revisando. Pronto sabremos cómo está. –le digo y solo sonríe. —Su hija es mi amiga. Se llama Beisy y no habla, pero me dice A-ge. Es muy graciosa. –comienza a reír y yo le hago segunda. Añoraba tanto su risa. Lo abr

