EPÍLOGO Aaron Miro por la ventana y suelto un gran suspiro. Estoy a punto de aterrizar en el aeropuerto. La verdad estoy muy sorprendido, pues no pensé que tardaría años en volver. Pero la vida está llena de sorpresas. Miro al asiento de al lado y sonrío con mucho amor. Su hermosa carita logra derretir mi corazón. Es perfecta. Cuando al fin el avión toca tierra, espero a que bajen los demás para ser de los últimos. Hoy es el día especial de mi querida amiga y debo cumplir con mi promesa. Seré padrino de bodas de Elim. Así es. Elim-bécil lo consiguió, pero no fue fácil, jajaja. En numerosas ocasiones me escribió para contarme sus desdichas. Se acostumbró a enviarme mensajes de desahogo, los cuales no contestaba. Pero si los leía, obviamente. Al principio me servían como ve

