Cierro los ojos y comienzo a recordar como comenzó todo con Liam. Flashback —Liam, Liam, cada vez que vuelves a la universidad, te extraño mucho, ojalá que no tuvieras que irte. –me abrazo al fuerte torso del hermoso chico. Me devuelve el abrazo. Se siente bien sentir su calor. Ya no soy la niña pequeña que llegó aquí. Ahora tengo quince años y mi figura ha cambiado. Tengo las formas de una mujer de más edad y veo que Liam también lo ha notado, porque siento que está algo incómodo. Levanto mi rostro y lo veo a los ojos. –¿Ya no te gusta abrazarme? –Le pregunto con un puchero. Me devuelve la mirada y sin que lo espere, me pongo de puntillas para darle un beso en los labios. Es solo un toque, pero veo que se turba demasiado. —María, esto no es correcto. Somos hermanos.

