Annie Estoy en mi habitación, ya lista para dormir, pero algo me tiene muy intranquila. La manera en que me marché de seguro que lastimó mucho a mis padres y no he hablado con ellos desde el día de la boda. Me siento y enciendo la luz. Aunque ya es un poco tarde aquí, en casa aún no lo es tanto. Sin pensarlo dos veces, marco el número de mi padre. Escucho que timbra pero no contesta. Tal vez ya están dormidos. Pero de pronto, escucho su voz y mi corazón da un salto. —¿Annie? –las lágrimas humedecen mis ojos de inmediato. Es la voz más maravillosa del mundo. —¡Papi! Te amo papá. Te extraño, a ti, a mamá, a mis hermanos, a todos. Los extraño mucho. –Pronto un nudo en la garganta no me deja continuar, pero él lo entiende. —Está bien nena. Te entendemos. Siempre has sid

