—En realidad era algo que esperaba. Me alegra mucho que haya decidido acompañarnos, pero es verdad, debe ver primero por su hijo. ¿Hasta cuándo estaría con nosotros? –Comenzamos a hablar de fechas y terminamos platicando de la familia. Cuando salgo, alguien espera por mí. Veo en su mirada que hay tristeza. No entiendo porque, pero también dentro de mí hay un sentimiento de pérdida. —Así que ya está decidido. Te irás pronto, cierto. –Asiento y sin que yo lo espere, me toma entre sus brazos. Siento ganas de llorar. En verdad no quiero irme, pero es por el bien de Ángel. —Preciosa, muñeca. Aún no te vas y ya te extraño. –me aprieta más fuerte, y aunque me falta un poco el aire, no lo alejo, porque sé que necesita esto. —Prometiste que me darás una oportunidad e iré a buscar

