—¿Se puede saber qué festejamos? –me pregunta, pero no le contesto. Es mejor que vea todo con sus propios ojos. Han preparado una linda mesa, con flores y vino, además del olor de una deliciosa comida llega hasta nosotros. El barco se mueve al ritmo de las olas, balanceando nuestros cuerpos suavemente. La sostengo de la cintura y ella sonríe. —Es todo maravilloso. Pero no me dices que celebramos. –hace uno de sus lindos pucheros y sigue insistiendo, pero sigo en silencio. —Buenas noches señores. Bienvenidos. Soy el capitán Brandon. –nos saluda el encargado del yate y ambos los saludamos de regreso. –Los invito a pasar a su mesa. En un momento los atenderá un mesero. –Nos dice y se retira posteriormente. —Si querías invitarme a cenar, hubieras escogido un lugar más cer

