—Bueno, pero por ahora volvamos a lo que estábamos. –le digo y ríe sobre mis labios mientras me besa. Sus dedos expertos me tocan de tal manera que llego muy pronto a mi primer orgasmo del día. Cuando me estremezco, se sienta para liberar mi pie y subirme sobre él. —Móntame vaquera. –sus palabras me provocan una carcajada, pero quiero estar ah hoc a la ocasión. —¡Yijaaa ! —suelto un grito campirano y lo monto como me pide. Me estoy volviendo una descarada. Pero en este momento, no me importa. Estoy tan mojada que su delicioso m*****o entra sin dificultad. Lejos han quedado las molestias de las primeras veces. Ahora solo queda el disfrute. Comienzo a cabalgarlo de tal manera, que veo que muerde sus labios del placer que siente, mientras tiene sus ojos cerrados. Pero no quiero

