Capítulo 11: Todo es mejor cuando es un secreto Salimos del ascensor de mi edificio, mis manos estaban completamente temblorosas cuando saqué las llaves del apartamento de mi bolso. «Debes calmarte joder, recuerda que él puede percibir tus emociones y leer tu lenguaje corporal». Abrí la puerta echando a un lado y él entró, era extraño tenerlo aquí era como que si no encajara con el sitio. —Bienvenido a mi humilde residencia —comenté intentando calmar mis nervios, él miraba alrededor. —Se ve... ordenada. —se limitó a decir. Siempre la manteníamos ordenada, es que la pintura desgastada de las paredes, y los muebles viejos no eran la gran cosa, pero era lo que mi sueldo participando en eventos como bailarina y con la mesada de mis padres para el mes podía costear, Saraelí pagaba la mita

