Oscuridad parte 3

1371 Words
– Hola fiera – llega el dueño del club agarrandome un glúteo y sonrió lo más falsa que puedo – hoy quiero que consientas a mi jefe. Asiento sin responder y veo a un gordo asqueroso, trago saliva y me acerco contoneando mis caderas, el olor a cigarrillo, alcohol y humedad es molesto, soy una profecional y ni me inmuto, me siento en el regazo del cerdo y lo rodeo con mis brazos. Sus manos vuelan a mi cuerpo evaluandome y ignoró sus manos ausente buscando a mi objetivo, está sentado en la barra con un amigo de Víctor que está ayudándonos, solo es cuestión de tiempo para que el me pida, una hora después de soportar la lengua del cerdo lamiéndome el cuello y los pechos, por fin Charles, el dueño me aparta del cerdo. Voy al aseo a lavarme un poco y entró a los privados donde nuestro aliado sonríe al verme, cierro la puerta de tras de mi. – Se supone que tengo que hablar maravillas de ti – dice sonriendome, hay una cámara sin sonido arriba de nuestras cabezas observándonos. – Oh vamos no será tan malo – continúa el al ver que no hablo, últimamente solo hablo con Víctor y con Dani y nadie más, la mayor parte me mantengo imperturbable. Empiezo a bailar hasta acercarme a él poco a poco unos segundos, no necesito esperar mucho hasta que pueda acercarme rozando mi cuerpo con el suyo. Hasta pegarme a su pecho dándole la espalda. – Estás segura que no has hecho esto antes... Porque no respondo por las consecuencias – quiere sonar divertido pero suena más a jadeos de su boca mientras me toca algo incómodo, y siento su erección, pero tiene trabajo que hacer y con estrategia poner los audífonos inalambricos en mi cabello, cuando por fin me arrodillo entre sus piernas y desabrocha su cinturón. Se queda quieto unos segundos, mueve su cabeza echándola hacia atrás y después finge un gemido, se supone que estoy haciéndole una felación y sabemos que las cámaras estarán repitiendo esa imagen. Esperamos la señal una vez que suene, tendre 30 minutos para atraer Amar y darle la primera dosis para el rastreador y después sacarlo para activarlo ala Reina. – Ahora – me dice mi aliado, sacó la maleta debajo del sillón y empiezo a cambiarme de ropa y peluca, Amar está a dos privados y ha solicitado una chica mas y ahi entró en acción, las cámaras están siendo asaltadas por Edward gracias al sistema que se ha infiltrado en el suyo y controla que sea invisible, ya que su sistema es viejo y desactualizado, ellos verán una imagen repetida mientras me muevo, mi aliado pone el cronómetro y salgo por la puerta. Camino al saber por los pitidos en mi oído que el pasillo está solo, entro en la segunda puerta y me encuentro con la escena más desagradable, Amar está forzando una chica y se supone que tengo que mantenerme al margen y no hacerle ni un rasguño, solo hay una forma de dejarlo inconsciente. Deslizo mis manos en su espalda desnuda y me acerco a su cuello, la chica no deja de chillar mientras él la retiene de los brazos. – Ahora me ocupo de ti puta – jadea moviéndose entre las piernas de la chica. – No lo creo – susurro bajo y enredo mi mano en su cuello apretando y eso parece exitarle más, pero pronto se da cuenta de lo que hago y lo rodeo con un brazo y comienza a pelear, pero no lo suelto, la mujer grita y para mi es mejor, entre más ruido creerán lo que está pasando. Poco a poco lo suelto tocando ese punto de tras de su nuca hasta dejarlo inconsciente. – ¿Lo mataste? – chilla la chica asustada. – No – respondo con voz ronca. Saco entre mis pechos la jeringa armable y de mi cabello el dispositivo, un pequeño frasco con el el código de bots genéticos. Le abro la boca. – ¿Qué haces? -– Cierra la boca... En tres días serás libre, pero si dices algo te matare. Entiendes. Silencio. Le cierto el líquido en la boca. – Entiendes – amenazó y ella asiente asustada, miro mi reloj, me quedan cinco minutos, salgo de la habitación y regresó a mi lugar y me visto de nuevo. Regreso a mi posición, En tres, dos, y la puerta se abre Y las cámaras regresan a la normalidad. – Se acabó el tiempo – me pongo de pie, nos arreglamos las ropas y mi aliado me toma de la cintura y me saca de ahí. Nos acercamos ala barra donde Antonys ya no tiene el mejor pudor y me manosea cada que puede, me limito a aparentar sumisión. – Te vas a llevar ala puta. – Charles parece molesto. – Te la devolveré. Medio intacta. Me gusta cuando luchan. – aprieta su mano entorno a mi brazo, para mostrar cuán violento puede ser, tengo el cuerpo con algunos raspones y moretones de mi rutina de entrenamiento, que bien parecería ser que el me los causo, es lo que me gusta de no sentir nada, puedo patentar dolor. – Eso te costará el doble. Se escucha un escándalo en los camerinos y con una maldición se aleja a resolver el caos que seguro Xiomara causo, es nuestra señal para salir, los escoltas de Amar ya están incapacitados, lo cual le permite a los hombres de Iván sacar arrastras a Amar, sin alertar a nadie y cuestiones porque uno de los mejores clientes es cargado por unos hombres, aquí está tan oscuro que aunque ayas luces tenues, no podrían distinguir si son los mismos escoltas con los que entro. Al asegurarnos de que aún no hay alertas, lo subimos a una de las Hummer, Victor nos espera dentro. Dejan a nuestro ratón en el suelo del tapiz, mientras emprenden el camino, empiezo a desvestirme y cambiarme de ropa, ignoro la mueca de disgusto de Víctor al quedarme en ropa interior, pero Antonys parece interesado en seguir lo que Ami me da igual, por como me mira. Cuando Amar recupera la consciencia, levantándose mareado y seguro con dolor de cabeza. – ¿Que carajos? – Lo noqueó con un golpe, el semáforo se adentra ala ciudad de Ucrania y aún falta para regresar a Rusia. – Detente – le ordenó al chófer – ¿A dónde crees que vas? – Victor se jira para verme, lo ignoro y bajo del vehículo al detenerse junto a un autoservicio, está lloviznando, ni me molestó en ponerme la capucha. El hombre es insistente, se baja de tras de mi. – Detente de una vez. – ¿Que carajo quieres? – Si estás molesta conmigo, hablame, no cambiará nada, pero deja de extralimitarte tanto, acabarás herida como cuando cazabas a will. – Dile a Elías que levante la restricción y lo consideraré. El agua está empapando me la ropa, no me importa, por lo visto a el le da igual estar empapado. – No, sigues aferrada a no parar, tienes que darle un respiro a tu cuerpo, will no se va a morir, te hice una promesa, el no está descansado. – Me has desplazado de mi venganza, me quitas tiempo y usas al padre contra mi. Así que. Vete. Al. Diablo. Si me disculpan –aparece Antonys–. Lo que mi amigo omite es que nadie te desplaza, querida. Pero tú mejor que nadie deberías saberlo: un desgaste físico y mental, incluso para alguien como tú, cobra facturas inevitables. O, dime, ¿tu plan maestro incluye matarte de cansancio mientras te pudres por dentro? Miro a Víctor con su habitual expresión de tensión, esa que me explica que no puede hacer nada para detenerme, pero tiene razón su amigo. Si que necesito un descanso, lo cual se vuelve difícil por los malditos sueños que me hacen sentir vulnerable y detesto no tener el control de mi cuerpo. – Por favor. Confia en mi. Me ofrece su mano y yo no quiero eso de él, quiero su cuerpo, retroceso y entró la tienda, dejándolo parado. No necesito su maldita ayuda. No la que el quiere darme.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD