– Estás lista para la mejor cogida de tu vida –cantó victorioso el ruso, logrando impactar un gancho que hizo que Natalia quedara recostada en un capó, como si estuviera cansada. Y a pesar de que sabía que era solo una actuación, que ella lo dejaría acercarse, di dos pasos al frente; Merly y Daniel se interpusieron en mi camino. – ¡Tranquilo, tío! ¡Tu chica sabe lo que hace! – No lo arruines, Víctor –me suplicó Daniel. – Si te metes en esta pelea, tendré que vetarla, y ella es la única que lo mantiene a raya. – ¡No! –fue mi respuesta, e intenté rodear al público enardecido. Lo miro tomar su cabello y alzar su puño, listo para romperle la cara. Le pegaré el doble con tal de terminar con esto, pero no podía ver cómo se dejaba golpear así. Pareció leer mi mente cuando su mirada se cruzó

