[SELENE] Recorrer las calles de Niza tan solo alumbradas por algunos pocos faroles en medio de la madrugada se siente muy diferente esta noche. La poca gente que camina a mi alrededor parece ser otra, o quizás es que yo soy otra. Me siento como caminando entre las nubes y pienso que puedo flotar al recordar todo lo vivido con Benicio, mi piel está aún sensible, mis labios aún guardan su calor, y en mi cabello aun siento sus dedos enredándose para volver a traerme hacia él y besarme. No voy a mentir que el caminar no se me hace un poco incómodo, pero es una incomodidad que me causa placer, o mejor dicho me recuerda el placer vivido. No cabe duda que Benicio sabe lo que hace en este aspecto y me muero de curiosidad por averiguar qué otras maravillas puede hacer con sus dedos, manos y... le

