Me levanté de manera apresurada, ya era un poco tarde pero era totalmente comprensible porque pasé toda la noche trabajando. Miré a Matthew y seguía dormido profundamente, con todo el dolor del mundo le lancé una almohada y él despertó todo asustado mirando hacia los lados.
—Debemos irnos — le dije para luego correr hacia el baño.
Me dí una ducha, me arreglé como pude, me coloqué un lindo vestido blanco con pequeñas flores que mamá me había regalado cuando hace apenas unos días, necesitaba verme bien para que no creyeran que el maquillaje había sido creado por una loca de carretera y utilicé un poco de maquillaje para cubrir las imperfecciones de mi rostro, nada mejor que ir a "X Cosmetics" usando maquillaje de "X Cosmetics".
Bajé las escaleras lista para pelear con Matthew por no estar listo pero allí estaba, vestido de traje y luciendo completamente impoluto. Me daba envidia solo verlo, me hacía sentir que yo no me veía tan bien como él.
—No te debiste arreglar tanto, me opacas — confesé.
—No existe manera de opacarte, Chloe. Luces hermosa, como siempre, aunque hoy hay algo diferente en ti — respondió él tomándome por los brazos.
—Se llama maquillaje, gracias y no necesitas hacerme sentir segura con mi apariencia, solo con mi trabajo, lo único que te pido es que no te veas mejor que yo — respondí apresurada.
—Perdonala, ni siquiera ella sabe lo que dice — comentó mamá desde la cocina, esta señora cada vez está menos de mi lado.
Nos dispusimos a salir pero mamá nos detuvo casi en la entrada.
—No pueden irse así como así, tengan, por si les da hambre — mamá extendió hacia nosotros sándwiches en una bolsa.
—¿Crees que vamos al jardín de niños? — pregunté avergonzada.
—¿A los adultos no les da hambre? — preguntó ella cruzando sus brazos.
—Muchas gracias, señora — intervino Matthew sonriente, le dió un abrazo a mamá, me tomó de la mano y me llevó hasta el carro.
—Lo lamento — comenté avergonzada dentro del auto.
—¿Por qué lo lamentas? — preguntó él.
—Mamá a veces es un poco sobre protectora.
—Me gustan los Sandwiches — comentó él con una sonrisa — no te avergüences de nada.
Él era muy lindo, incluso lo sentía parte de mi familia, me ayudaba a despejar la mente, a mantenerme entretenida.
Finalmente llegamos a la fábrica, tragué grueso al estar allí pensando en lo nerviosa que estaba.
—¿Lista? — preguntó él.
—Claramente no — respondí con sinceridad.
—Solo vamos.
Entramos al lugar, por donde pasábamos todo el mundo saludaba a Matthew y allí no era Matthew, era el señor Williams o el Jóven Williams, me causaba gracia cada vez que los escuchaba, así que tenía que tener una gran fuerza de voluntad para no reírme.
Llegamos la oficina en donde estaban los ejecutivos de ventas reunidos, los jefes de producción y algunos socios. Todos se pusieron de pie apenas entramos a la habitación.
—Buenos días, señor Matthew — dijeron casi al mismo tiempo, como si fuesen un coro entrenado perfectamente.
—Buenos días, señores. Pueden sentarse — dijo Matthew de una manera diferente, no parecía él, al menos no parecía el que yo había conocido durante estos días, era como si fuese otra persona, me sentía completamente desconectada de él, incluso aterrada, ahora no sabía como comportarme, yo siempre era yo en toda ocasión y quizás esta vez necesitaba una estrategia diferente. No sé porqué me extraña, recuerdo que cuando lo conocí no era muy diferente de lo que es en este instante.
—Señorita Manet, le pido que haga la presentación — la voz de Matthew me devolvió a la realidad.
Asentí levemente y me coloqué de pie, debí haber usado algo diferente, este vestido de flores no parecía tan formal al lado de un montón de trajes de color gris y n***o.
—Buenos días, señores. Nuestra propuesta se encuentra diseñada para un público que cada vez es más exigente, que no quiere maquillaje solo para el día a día sino también para salir a una fiesta formal, para realizar maquillajes deslumbrantes y diferentes que subirán a r************* por medio de fotos o vídeos, justamente lo que queremos lograr es atraer a ese público y que sean ellos mismos quienes indirectamente nos hagan publicidad a través de sus r************* donde cuentan con millones de seguidores, hombres, mujeres, día, noche, normalidad o disfraz, estamos yendo más allá, ofreciendo todo en una sola línea exclusiva "Nuestro Idilio" por "X Cosmetics" — por fuera parecía que estaba bien, que tenía todo controlado pero por dentro era un manojo de nervios que temblaba sin parar y que tenía miedo a equivocarse.
—¿No es muy difícil integrar todo eso en una sola línea de maquillaje? — preguntó uno de los hombres.
—Si, lo es pero como mujer sé mejor que nadie que muchos colores de la paleta de sombras quedan sin uso, así que solo colocaremos los colores elementales, los más representativos de cada una de nuestras propuestas — contesté con confianza.
—¿Y lo demás? — preguntó otro.
—Los labiales, lápices y rizadores de pestañas vendrán dobles, de un lado tendrán un color que se considere normal y por el otro uno un poco más atrevido, de esta manera el consumidor no sentirá que pierde su dinero al comprar un labial en un tono que no utilizará mucho porque después de todo también está pagando por otro que le servirá para el día a día, es un ganar, ganar — trataba de no mirar a Matthew para que no creyeran que no sabía nada de lo que estaba diciendo pero al salir de aquí lo iba a agarrar y le iba a lanzar un aguacate por la cabeza por dejarme sola contra este momento de tiburones, hasta me sentía en un programa de TV.
—¿Crees que el producto se va a vender? — preguntó uno mientras los demás me miraban fijamente esperando mi respuesta.
—No, no lo creo — contesté, provocando la desilusión de varios — estoy segura de que la gente va a querer comprar la línea completa.
—¿Qué tiene de especial la línea para que usted crea eso?
—Que he hecho arte, no es solo maquillaje, la he diseñado para que cada persona que se la lleve a casa pueda sentir que puede hacer de su rostro un Manet original, aún mejor un original de ellos mismos — respondí confiada.
—Bueno, sus pinturas son un poco raras — comentó uno de los señores mientras se reía.
Coloqué mis manos sobre la mesa y me incliné un poco, mirándolo fijamente.
—Hay muchas personas raras en este mundo, yo les daré la oportunidad de desplegar su barrera, de demostrar la genialidad que esconden detrás de lo que algunos insulsos denominan rareza, la autenticidad tiene muchos nombres estos días — Matthew comenzó a aplaudir haciéndome que me saliera de mi personaje, algunos de la mesa también comenzaron a hacerlo para acompañarlo.
—No sé ustedes pero yo apuesto por este proyecto — expuso Matthew con gran seguridad.
—Yo también, estoy dentro — apoyó el que parecía ser el jefe de producción.
Así, poco a poco la mayoría aceptó nuestro trabajo.
—Lo logramos — susurró Matthew en mi oído mientras todos los demás salían apresurados, seguramente tenían cosas de gente importante por hacer.
—Siento que esto no es real — confesé sonriente y aún nerviosa.
—Pero lo es y debemos celebrarlo — respondió.
—¿En qué estás pensando? — indagué.
Él se sacó sus Sandwiches del traje y me dirigió una gran sonrisa, como si fuesen el éxito.
—Dejé los míos en el auto — comenté.
—¡Que triste! — dijo él mientras se sentaba y mordía uno.
—Deberías compartir conmigo — dije como quien no quiere la cosa.
—¿Por qué debería? tú ni siquiera los querías aceptar, dijiste que no ibas al jardín de niños — replicó.
—Deja lo malo, dame uno — respondí entre risas.
Finamente extendió el otro hacia mí y me senté para comer junto a él, no podía creer que estaba teniendo una merienda en una mesa de reuniones tan importante.
—Me dejaste sola, creí que ibas a ayudarme a explicar de qué se trataba todo esto pero solo te hiciste a un lado.
—Quería escucharte a tí, yo soy el dueño de la empresa, también debías convencerme, tal vez a último momento no me iba a gustar.
—¿En serio? — pregunté haciendo un arco con mi ceja.
—Claro que no, yo amo este proyecto pero ellos no debían saber que yo estoy tan involucrado con él, quería que lo aceptaran porque podían ver lo mismo que yo veía en él, no solo porque yo se los decía — sus razones eran muy válidas y debo admitir que los sandwiches están deliciosos.
—¡Buenas tardes! — escuché como alguien exclamaba al entrar en la oficina.
Casi me ahogo al darme la vuelta para ver quien era, eran los amigos de Matthew, los mismo que habían ido aquel día al museo y sí, entre ellos estaba Tyler.
Me dí algunos golpes en el pecho pero efectivamente me estaba ahogando, lo que me faltaba, ahora también hacia el ridículo en frente del resto.
—¿Estás bien? — se acercó Esteban corriendo hacia mí — dale agua — le gritó a Matthew.
Inmediatamente el otro le hizo caso y me trajo un vaso lleno, lo bebí apresuradamente y pude respirar con normalidad otra vez. «Mejor me hubiera muerto»
—¿Te sientes mejor? — preguntó Esteban.
—Ya, estoy bien, gracias — respondí cortante.
—Lamentamos interrumpir — dijo Liam con una sonrisa un tanto maliciosa mientras nos miraba.
—Pudiste llevarla a un mejor lugar ¿no crees? — comentó Leonard.
—Esto no es una cita romántica — se defendió Matthew.
—Nunca dijimos que lo fuera pero gracias por delatarte tú solo — replicó Liam mientras se reía.
Ellos se veían tan relajados, supongo que solo eran serios cuando hacían negocios, aunque Tyler estaba igual, callado y apartado.
—Esto no es una cita romántica — repitió Esteban. Él es tan insoportable incluso cuando es un apoyo, no lo tolero.
—¿Qué hacen aquí? — preguntó Matthew.
—Llevamos días buscándote, en tu casa dicen que no has vuelto, que estás trabajando pero aquí tampoco has estado — por primera vez hablaba Tyler, su voz es justamente como la recuerdo, profunda y relajada.
—Estuve trabajando en mi nueva colección — replicó Matthew.
—¿Con la pintora? — preguntó Liam.
—La pintora tiene nombre y está presente — intervine con algo de molestia.
—Cierto, no seas maleducado — acotó Esteban, en serio que alguien le cierre la boca, no entiendo porqué pero él tiene un aura tan desagradable.
—Creo que mejor me voy, con permiso — dije para proceder a retirarme de la habitación.
—No tienes que irte — dijo Matthew apresuradamente.
—No tengo qué, quiero hacerlo, tengan una feliz tarde todos — respondí.
Salí de allí caminando a paso firme, no quería demostrar lo vulnerable que me sentía en presencia de ellos, me sentía mínima.