66 Mi mamá se ve divina, feliz, radiante, rejuvenecida, y es que a pesar de sus treinta y cinco años siempre ha parecido, máximo de veintiocho, pero ahora, en la camioneta mientras vamos hacia casa, parece de veinte, es como si se acabara de tomar la poción de la "eterna juventud" o algo por el estilo. Y su ánimo es de no creer, en serio que parece una peladita de siete años estrenando bicicleta rosada de Barbie. Luego de saludarme con un pico en la mejilla y un abrazo que casi me saca el aire llega y me dice: –Nena, creo que no me van a alcanzar los días de mi vida, así viva cien años, para agradecerte por lo que hiciste por mí… Esa mujer es simplemente espectacular, es que lo que acabo de vivir, no pensé que existiera, que fuera posible de… de vivir, de experimentar. No tengo ni idea

