12 El licor no es solamente un embellecedor, como dice la gente por ahí; es que uno llega a una fiesta y ve a un man bien feo, pero después de tomarse cuatro o cinco tragos lo empieza a ver bonito. El trago también sirve para sincerarse en forma. Ya voy por mi segundo coctel, al igual que Laura, y ya no me importa que desde la mesa de los feos nos sigan mirando o que una pareja de novios que acaba de llegar, y que se sentaron al otro lado del pasillo, hagan exactamente lo mismo. Modestia aparte, sé perfectamente que no todos los días se encuentran por ahí dos nenas divinas cogidas de la mano y actuando como si fueran Romeo y Julieta, que en este caso sería algo así como Romea y Julieta. Pero me importa un carajo lo que piensen, lo que digan o lo que no digan y tampoco piensen. El caso es

