70 –Mira, lo que pasa es que yo… estoy con Felipe. La nena mueve la cabeza de un lado a otro, arruga los labios, me suelta la mano y dice: –¿No se supone que ya no te estabas hablando con él? –Sí, duramos unos días sin hablarnos, pero el man reapareció para mi cumpleaños y pues estaba todo lindo, súper buena gente, me dio regalo y todo… –Y volviste a caer… –la nena blanquea los ojos. –Sí… –ahora soy yo la que arruga los labios y luego, sin ser capaz de mirarla a la cara, bajo la mirada. –Pues no tenía ni idea, como yo ya me desconecté de todos esos imbéciles del colegio… –Yo también, solo lo tengo a él. –Oye, Wen, ¿pero en serio que lo prefieres por encima mío? –Mira, tú me fascinas, siempre me has gustado, pero creo que solo no se han dado los tiempos. –Pero ahora tienes

