20

1081 Words

20 Andrea me mira, me sonríe, pero de una me doy cuenta de que es una sonrisa más falsa que una moneda de cuero. Mis papás me saludan, también todos sonrientes y con la mirada me señalan el único sillón que está desocupado. –Esto sí es una sorpresa –luego saludo a mis papás, a Andrea y me siento. –Yo sé –dice Andrea–, es que no sabía que ustedes fueran vecinos de mi tía, ella vive en la casa de la esquina y como andaba visitándola, me dio por pasar un momentico. Que disculpa tan cula, sé perfectamente que esta nena vino directo a mi casa a reclamarme por lo de Felipe, eso que tía ni que ocho cuartos. –¿Cuál casa de la esquina? ¿La azul de tejitas de barro, esa de estilo colonial? –le pregunto para hacerla caer. –No… no, una blanca que está… hacia allá –la tontarrona señala justo en

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD