55

2582 Words

55 Me hubiera gustado besarla hasta el cansancio, pero me mantengo en mi nuevo sacrificio y me limito a darle un pico en la mejilla antes de que cada una tome su camino. Pero la presión en mi pecho no disminuye: el dolor me acompaña al pensar en Laura y en mi loquero; supongo que es el castigo que se merecen las zungas como yo. Pero también me duele haberles echo daño, sobre todo a Laura que, por lo visto, parece ser la más afectada y vulnerable. No quiero ni pensar en que la nena podría entrar en uno de sus episodios depresivos y que por ahí decida cortarse las venas o saltar desde el último piso de un edificio. Lo más triste es que no tengo manera de contactarla, aunque podría aparecerme mañana lunes por el consultorio de su papá y tratar de hablar con ella, pero no quiero armar un escá

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD