Iván Miré los ojos esmeralda de mi antigua profesora. Tenía todas las esperanzas puestas en ella y era el último recurso que me quedaba para conseguir esa reunión. —Voy a llamarlo, Iván. No te prometo que consiga nada, pero lo intentaré. Abracé a la mujer que apenas podía caminar y la levanté en el aire. Le había causado muchos problemas en los años de universidad, pero no podía negar que era su favorito. ¡Ah, claro! A excepción de Dubois, quien fue también su alumno unos cuantos años antes que yo. Y eso me beneficiaba en este momento. —Voy a invitarte a una cena en el lugar que elijas si lo consigues —propuse a sabiendas de cuanto disfrutaba ella de la buena comida. —Ese es un golpe bajo, Harper —examinó con un temblor en su voz, propio de la edad. Me reí y despedí de ella con un

