Guillermo terminó de revisar los documentos encima de su escritorio y se levantó. Había tenido una semana muy movida en la oficina. Aunque faltaban meses para el centenario de la empresa, las cosas tenían que quedar resueltas con tiempo. La publicidad, por suerte, ya no era un problema. Había hecho una buena elección al decidirse por Lorena Aguirre para su campaña y la incorporación de Santiago fue la guinda al pastel. Había estado viendo las grabaciones el día anterior y no había nada que editar. Todo había salido perfecto. Los suaves golpes a la puerta lo distrajeron, se acomodó el saco y autorizó la entrada de quien, seguramente, era Amalia. En los últimos días, lo había estado acosando para saber más de Alicia. Alicia. Llevaba una semana sin verla, ella le había pedido espacio y ti

